CAPÍTULO XI. AYUDA AL REY Ahora voy a contar lo que pasó cuando tenía treinta años, y que en verdad fue también de una importancia vital para los moradores que estaban en aquel país, y sin embargo a él no le gustó nada lo que tuvo que hacer, pero en todo momento lo que hizo fue obedecer y cumplir así la voluntad del ALTÍSIMO. Un día llegó a su casa un emisario del Rey, José como siempre estaba en el campo practicando y aprendiendo, fijaros que como ya hacía varios años que lo hacía ya tenía dominio de la mente y tenía también otros poderes que no interesan de momento. Le fueron a buscar, y enterado del encargo, se dispuso a marchar con el emisario, pero cuando se ponía en marcha su voz interior le dijo que retrasara la marcha, pues corría peligro su vida. José que era obediente, no se

