CAPÍTULO XIV. ES PADRE, NACE JESÚS Tenía entonces José treinta y ocho años recién cumplidos, cuando llegaron del viaje y según la costumbre, uno se baña para limpiarse el polvo del camino y eso hicieron José y María. Ella se bañó delante de él y José vio su vientre y sus pechos, y la preguntó asombrado, ―¿Qué es eso?, ¿cómo puede ser?, ¿de quién es lo que llevas en el vientre? ―Y algunas preguntas más. Pero en ningún momento levantó la voz, ni le pegó, ni le dijo algo que no fuera de justicia, y que podía decir con palabras sin tener luego que arrepentirse, y continuó diciendo, ―¡No me lo explico!, toda la vida he estado pensando únicamente en ti y ahora me has traicionado ―Y cosas así decía José, y ya estaba tan dolorido que no escuchaba la voz que tenía dentro, su mente no podía asi

