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Ambos amigos se encuentran en una cafetería descansando un poco de la larga semana de trabajo. Jack observaba fijamente como Alex masticaba un trozo de pastel de fresa. Su amigo estaba mas cayado que de costumbre, desde que se mudo solo y son vecinos, Alex solo vivía para su trabajo.
- ¿Qué tal un gato? - Jack mostro su peculiar sonrisa y animo a su amigo.
- No dejaras de molestarme hasta que te diga que si, ¿verdad? - observo a su amigo con una ceja arqueada.
- Claro que no, ya estas mas amargado de lo normal, realmente me encantaría verte feliz nuevamente-
- Sabes perfectamente que ya tengo muchos problemas contigo, debo preocuparme de ti cada vez que haces algo, es realmente increíble como te metes en problemas-
El silencio se hizo presente nuevamente, ambos se miraban fijamente esperando cualquier palabra que saliera de uno de ellos. Jack estaba mas pensativo que nunca, no quería que su amigo se quedara solo para siempre.
- Por favor .... Alex sabes perfectamente que un gato no hará nada más que comer y cagar-
- Si te digo que si una maldita vez, ¿me dejaras en paz? - rodo los ojos en forma de desespero.
- Te lo juro, nunca más estaré perturbando tu aburrida vida- junto las manos muy feliz.
- De acuerdo, vamos antes de que me arrepienta de esto-
Dejando un poco de propina se retiraron del local y fueron a sus respectivos automóviles. No era la primera vez que Jack convencía de que Alex hiciera este tipo de cosas, después de todo su peculiar amigo tenia un gran talento para convencer a las personas sin necesidad de insistir mucho.
Ya en la tienda de mascotas, ambos observaban cuidadosamente a los animales que ahí se encontraban. Una muchacha de contextura delgada fue directo hacia ellos para poder ayudarlos en lo que necesitaban. El lugar se encontraba muy limpio y ordenado, no habían mas personas que ellos dos y la muchacha que atendía el local.
- Buenos días ¿puedo ayudarlos en algo?- sonrió amablemente la muchacha tras la recepción.
- Buenos días, mía migo y yo estamos buscando gatos que estén en adopción- Jack contesto mas que feliz.
-Claro, por favor síganme- tomo unas llaves y abrió una gran puerta de cristal.
Muchas jaulas se encontraban de tras de la puerta con animales de todo tipo. La muchacha camino hasta el final de la sala y le mostro a los muchachos dos gatitos pequeños que se encontraban juntos.
- Estos gatitos son perfectos para ustedes, son muy tiernos y aman el cariño, llevan en sus jaulas al menos dos meses y ya quieren una casa ara poder vivir tranquilos-
- ¿Qué tienen de especial?-Alex miro atentamente a uno de los gatos, el cual estaba mas que hipnotizado por la mirada del muchacho.
- Lo especial de estos gatitos, es que ellos eligen a sus futuros dueños, no los dueños a ellos-
Alex estaba mas que encantado con el pequeño animal, no quería demostrar su interés frente a Jack, así que solo tomo al pequeño animal entre sus grandes brazos y lo sostuvo con mucho cariño.
- Bien, si Alex se lleva a ese gatito, yo me llevare a su hermano- Jack tomo al pequeño felino y acaricio sus orejas tiernamente.
- Solo les pediré, que cuiden de estos animalitos como si fuera parte de su familia, ellos necesitan mucho amor- la muchacha les entrego los papeles de adopción y les entrego a un pequeño perro junto con los papeles.
- ¿Qué quiere que haga con esto?- Alex miro con disgusto al pequeño cachorro.
-Si se lleva a ambos gatos, debe llevarse al cachorro también, son inseparables-
Jack iba a proponer que ambos cuidaran al cachorro hasta que le encontraran un dueño, sin embargo Alex ya no se encontraba por los alrededores, soltó un gran suspiro y subió a ambos animales a su auto para poder ir camino a casa.
La gran casa color crema se encontraba en perfectas condiciones, Alex tomo al felino entre sus manos y lo llevo directo al baño para darle una ducha. El gato estaba mas que tranquilo y relajado al sentir el contacto de las manos ajenas. Al terminar de bañar a su nueva mascota dejo un poco de comida para el en el suelo, mientras se iba a su estudio ara componer un poco.
Se dirigió al gran piano marrón y comenzó a improvisar algunas notas. Estaba muy concentrado en sus partituras, hasta que un ruido que provenía de su cocina llamo su atención. A pasos lentos pero firmes se dirigió a esta esperando que solo fuera su imaginación, sin embargo, lamentablemente para el, no lo era.