Joon se recostó en la arena a dormir, Ben y Min al ver esto se aprovecharon y comenzaron a cavar un agujero en la arena del porte de Joon. Tardaron bastante tiempo en cavar un avuguero del porte del mayor, pero después de algunas horas lo lograron terminar. Con mucho cuidado, evitando que Joon despertara, cargaron su cuerpo posicionándolo en el agujero anteriormente mencionado, para luego tapar el cuerpo del chico con aren y dejarlo enterrado.
- Ben, ya es hora de comer!- el grito de Jackson interrumpió las risas de los chicos.
- Axel, también debería ir a comer?-gritó Min feliz.
-Acaso te llame ?- Alex observo al muchacho con sus gafas oscuras.
-Hyung no sea así !-chilló Min un poco enojado por La respuesta de su mayor.
-Ven a comer de una vez mocoso- llamo al menor haciendo un gesto con sus manos.
Ya todos estaban reunidos para poder al fin comer algo, sin embargo la presencia de alguien hacia falta en el pequeño grupo.
-Donde está Joon?-preguntó jin mirando a todos lados en busca del recién nombrado.
-Está enterrado en la arena-contestó Ben comienzo un trozo de aquel sándwich tan apetitoso.
- Uh... de que hablas ?- pregunto curioso el mayor, para buscar con su mirada a Joon y ver la mitad de su cuerpo bajo la arena.
-Jin me sacas de aquí?-dijo Joon rojo como un tomate por el sol en su rostro.
- Joon, me encantaría pero no quiero ensuciar mi ropa con arena de playa, pero ten esto- Jin lanzo en la dirección de Joon un trozo de pollo asado.
Ya casi terminaban de comer, el tiempo transcurrió muy rápido. Entre risas y bromas terminaron su comida y comenzaron a guardar su equipaje.
-Min, por qué tu pelaje está así?- Alex toco el pelaje de Min, el cual estaba un poco seco y se desprendía.
- Alex, cuando un híbrido entra en su primer celo tiende a cambiar físicamente, no a todos les pasa-dijo Ben tomando su jugo de naranja.
- Alex es una muy buena persona, ayudó a Min para que el no sufriera-comenzó a reír Jin.
-Cállate Jin, con tan solo verte ya se que Joon te la metió- escupió Alex un poco molesto.
-Objeción!-gritó Joon desde lejos.
- Jin, eso fue un golpe bajo, pero como eres pasivo, un golpe al trasero- Jackson comenzó a reír con los demás presentes.
-Ben cariño, cuando Jackson te la meta, si es que la sientes, recuerda gemir para que el se sienta bien-dijo Jin con risas.
-Jin solo la viste cuando éramos pequeños, ahora está más grandecito-dice con un puchero Jackson un tanto avergonzado.
-Espera que ?!-dijo Joon un poco confundido y celoso.
-Aún me acuerdo cuando en la escuela Jackson se hizo piss y Jin tuvo que ayudarlo a cambiarse-río Alex recordando aquel momento tan gracioso.
-Eso fue hace mucho, y tú Alex no digas nada, acaso no te acuerdas cuando Suran te invito a salir y tú lanzaste tu flan sobre ella- Jackson miro a Jin y comenzaron a reír ambos al ver en sus mentes la imagen del flan volando por los aires.
-mm...- fue el sonido proveniente de Min en cual araño la pierna de Alex sin darse cuenta.
-Min!-se quejó Alex por la acción del menor- el flan se me resbalo, además Suran no era mi tipo.
-Igual que te gustaba-dijo Jackson en un susurro poco audible.
-A Alex no le gustan las fáciles-Jin intento de ayudar a este.
-Ella estaba con todos, recuerdo cuando en clase de gimnasia te lanzo un beso y después de eso se estrelló con la pared- la risa de Jack nuevamente se hizo presente.
-Esa chica era una sucia, tan solo recordarla me da náuseas-se quejo Jin- se creía la más bonita y perfecta, que ni lo sueñe, ese es mi papel.
La tarde había llegado y los chicos se fueron, Alex y Min les comentaron que se quedarían un tiempo más para ver el atardecer.
Alex se puso su abrigo de cuero y al ver a Min con frío se la quitó y se la puso a el. La tarde fue muy agradable, ambos observaron el atardecer juntos sin ninguna preocupación.
-Alex.....gracias-sonrió el menor.
-No agradezcas, no tienes porque hacerlo. Vamos a verlo?-preguntó Alex rodeando con su brazo la cintura de Min para que se sintiera a gusto.
-Está bien...-sonrió el menor.
Los dos se tomaron de las manos y comenzaron a caminar hasta llegar a un gran árbol, aún no tenía esas flores hermosas con ese aroma tan dulce. Ese lugar daba un aura tan agradable y confortable, que no daban ganas de irse nunca de ese lugar.
-Lo extraño mucho, me hubiera encantado que usted lo conociera-dijo con voz temblorosa
-Lo se...pero no puedo hacer nada-miro el gran árbol.
-Si hubiera sido un mejor hermano, quizá esto no hubiera pasado- algunas lagrimas se hicieron presentes en su mejilla.
-Min.... no llores, no soy bueno consolando-dijo rascándose la nuca, sabia que le dolía mucho a min recordar a su hermano, pero tenia que saber que el no era culpable de eso.
-Me gusta cuando intenta consolar-mostró su tierna sonrisa, era una sonrisa muy sincera.
-Así me gusta, con esa linda sonrisa-seco las lagrimas de la carita de Min.
-Gracias por mejorar mi vida ..-abrazo al mayor con mucha fuerza. Creo que esta era la primera vez en años que el pequeño Min realmente se sentía cómodo con alguien.
-No, gracias a ti por mejorar la mía-correspondió.
Ambos observaron el gran árbol frente a ellos, cerraron sus ojos tan solo unos segundos, pero ara ellos fue una eternidad, una eternidad perfecta en la cual solo estaba ellos y eso era suficiente para poder ser felices. No necesitaban de nadie mas para ser felices, no querían que nunca se terminara esta sensación tan linda y cálida en sus corazones, querían estar juntos el resto de su vida, querían que su amor fuera eterno.
Pero como muchos sabemos, la vida no siempre es justa, porque si fuera así seria tan aburrida, seria tan simple y no darían ganas de vivirla. Es el momento donde la vida nuevamente nos juega una mala pasada, o eso creemos, pero las cosas pasan por algo, uno quiera o no, y como sabrán esta vez no era la excepción de este caso.
La paz y la felicidad no duraría para siempre, ya se acercaba lo peor, y Alex lo sabia perfectamente, pero no quería apagar la energía que Min sentía, no quería que el sufriera mas de lo que sufrió, y estaría dispuesto a hacer cualquier cosa por el menor.
Ambos se miraron en silencio, contemplaron los ojos del contrario, y por alguna razón necesitaban entregar todo el amor que sentían el uno por el otro, ese amor que ninguno de los dos quería aceptar de ninguna manera.
A tan solo unos centímetros de demostrarse su amor, el ruido de un teléfono celular los separo al instante, se miraron mas nerviosos que nunca y se separaron.
-¿ contestara?- pregunto el menor al ver que el mayor estaba mirando a la nada.
- oh... si lo lamento..- tomo su móvil y contesto.
----es la hora, ya viene lo peor alex...----