Capitulo 4: Empezando el trato
Salí de mi casa y Nicolas se bajó para ayudarme con la maleta.
—Hey —dijo cuando sus ojos marrones brillantes se fijaron en mí, su olor a permufe llenando mis fosas nasales, definitivamente Nicolas podia hacer que cualquier persona volteara sin disimulo.
—Hey —susurré .
Verlo otra vez me hizo darme cuenta de lo condenadamente guapo que era, parecía tener una especie de aura blanca a su alrededor como los ángeles, esta vez llevaba una camisa vinotinto con unos pantalones oscuros y parecía recién bañado porque su cabello estaba húmedo.
Tuve que recordarme salir del transe astral al que me había ido, era condenadamente guapo mientras cargaba mi maleta y la colocaba en el maletín del carro, yo aproveché de subirme al puesto de copiloto para que nadie que estuviera cerca y me conociera pudiera verme y avisarle a mi padrastro, solo quería desaparecer rápido y no dejar huella.
—¿Estas bien? —preguntó Nicolas cuando se subió a su puesto de conductor y encendió el auto.
—Si —dije—, estaré mejor cuando nos vayamos de aquí.
Sentía mis manos frías y un poco temblorosas por esto, mi vida iba a cambiar a partir de hoy.
—¿Que huele así? —dijo Nicolás al arrancar el carro arrugando su nariz.
Sentí mi rostro sonrojarse al sentir que se refería a mí.
—¿Asi como? —pregunté.
—A cerveza o alcohol —dijo aun con la cara arrugada.
Al parecer mi presentimiento era cierto; se refería a mí.
Que verguenza.
De seguro ese olor lo tenia impregnado en mi piel, es decir, toda la casa de mi padrastro olía de esa forma asquerosa.
—Es una larga historia —dije sintiendo ahora no solo mi rostro sino mis orejas sonrojadas.
—¿Estuviste bebiendo? —preguntó alzando una ceja pareciendo preocupado.
—No, no, no —dije rápidamente—, yo no bebo, me da asco el alcohol.
Nicolas se quedó en silencio por un momento para preguntar luego de unos segundos:
—¿Y entonces?
Claro, obviamente quería una explicación si yo iba a ser la futura madre de su hijo, bueno... contenedora de su hijo.
—Mi padrastro es un borracho —dije—, la casa siempre apesta a alcohol.
Me estremecí al recordarlo, me daba asco el simple hecho de verlo.
—Oh, vale, entiendo —dijo Nicolas haciendo una mueca creo que no era necesario explicar lo horrible que era convivir con u hombre borracho.
—¿A donde vamos? —pregunté al ver que conducía hacia el centro de la ciudad.
—A hacerte los exámenes —dijo— para proceder a inseminarte.
Me tensé a pesar de que sabía que esto era lo que íbamos a hacer, precisamente yo me metí en esto y esperaba con ansias este día que mi vida cambiaría pero...
Me daba miedo y algo de ansiedad.
No era cualquier cosa, era un bebé que iba a tener en mi barriga, iba a tener que cuidarlo pero no encariñarme con él porque luego se lo daría a Nicolas y me iría de su vida para siempre.
Tragué pesadamente saliva, mis ojos cristalizándose.
Hasta ahora no había estado tan abrumada.
—¿Que ocurre? —preguntó Nicolas probablemente al ver mi cara de consternación.
—Es todo muy rápido —admití masajeando mis manos entre sí para guardar algo de calor.
—¿Te incomoda? —preguntó Nicolas.
—No —dije sintiendo un nudo en la garganta—, necesito que hayan cambios rapidos en mi vida en realidad.
Tenía que dejar mis miedos, esto lo necesitaba, sentía que era lo que debía hacer, una salida a mis problemas al menos 9 meses que estaría con Nicolas, luego tendría el dinero para alquilar un pequeño apartamento en una mejor zona y sobrevivir mientras encontraba otro trabajo; tal vez viendo que vivía en otra zona de la ciudad sí consiguiera un mejor trabajo.
Esto era muy necesario.
Nicolas se estacionó en la clínica, me iba a bajar pero él me tomó de la mano.
—Espera. —dijo.
Le hice caso sin saber qué estaba esperando, hasta que se bajó, dio la vuelta y me abrió la puerta.
Oh.
Pero es que era todo un caballero.
Me dio la mano para ayudarme a bajar y entonces cerró la puerta para empezar a caminar, pero lo que más me sorprendió fue que no me soltara la mano.
—Uhm, ¿por qué me tienes la mano agarrada? —pregunté.
—¿Te molesta? —preguntó sin mirarme.
—No —admití, estaba también un poco fría, creo que era porque también él estaba nervioso, creo que de alguna forma ambos nos dábamos fuerzas.
Nicolas confirmó mi cita con la recepcionista cuando entramos a la clinica y entonces esperamos sentados a que me llamaran.
—¿Con quienes vives? —preguntó Nicolas para amortiguar un poco lo callados que estábamos.
—Solo con mi padrastro —admití.
—¿El borracho? —me miró.
—El borracho —corroboré.
Nicolas pareció querer preguntar qué habia pasado con mis verdaderos padres pero justo llegó mi turno y tuve que entrar dentro del consultorio para que me hicieran todos los exámenes generales, tardaron alrededor de 2 horas en hacerme todo hasta que por fin salí y me encontré nuevamente con Nicolas que estaba esperandome afuera mordiendose la uña del pulgar.
Uhm, sí, creo que él sí estaba nervioso.
Apenas me vio se levantó como un resorte y se acercó a mi, casi quise reirme, pero solo le mostré una ligera sonrisa.
—Hay que esperar unas horas para que den el resultado de todo —dije.
—Vale —dijo Nicolas—. Mientras creo que podemos ir yendo a mi casa, para que te bañes y te quites ese desagradable olor.
Arrugó la nariz y nuevamente todo mi rostro se sonrojó de verguenza porque olía mal.
Claro, pero no era mi culpa que hasta el agua de la casa saliera amarillenta por los problemas de tuberías.
—Vaya gracias por decirme que huelo mal —susurré con sarcasmo.
—De nada —dijo tomando nuevamente mi mano para llevarme con él al carro.
Al parecer no notó mi sarcasmo.
Fuimos al auto y Nicolas manejó hasta su casa, quedaba algo lejos del centro de la ciudad pero en una zona de ricachones. La casa era muy grande de color vinotinto, apenas entramos me quedé aun más sorprendida por lo limpio y bien acomodado que estaba todo.
—¿Aqui vives tu solo? —Pregunté mirando alrededor, una casa tan grande no parecia ser adecuado para una sola persona...
Aunque claro pronto tendría un bebé.
—Si —se limitó a decir.
—Guao —dije.
Él subió las escaleras haciéndome seña para que lo siguiera y eso hice; lo seguí a la parte de arriba, Nicolas abrió una de las puertas del fondo.
—Este es tu cuarto —dijo—, hay ropa de tu talla y zapatos, me avisas si necesitas algo mas, te daré espacio para que te bañes y todo eso.
Miré la habitación, era amplia y realmente deslumbrante, más de lo que hubiera esperado toda mi vida.
—Gracias —susurré y realmente lo dije desde mi alma, estaba completamente agradecida.
Él solo apretó los labios como unica respuesta y salió, yo cerré la puerta y entré al elegante baño con tina para bañarme, usando casi todo el jabón pero no quería que Nicolas siguiera diciendome que olía mal. Salí observando la ropa que él tenía para mí en el closet y me quedé sorprendida, todo era muy bonito y elegate; sofisticado.
Me coloqué un vestido color coral y unos deportivos un poco de perfume y ya estaba lista.
Bajé las escaleras buscando a Nicolas, él estaba en una llamada telefonica, cuando colgo volteó mirandome y yo le sonreí acercandome a él.
—¿Ahora huelo bien? —pregunté con un poco de broma.
Nicolas se acercó tal vez demasiado a mí y me quedé rígida, porque mi primer reflejo cuando alguien se me acercaba era golpearlo, pero con Nicolas no debía hacer eso y más bien... sentí todo mi rostro sonrojarse y mi cuerpo temblar ante su cercanía cuando se inclinó hacia mí y su nariz inhaló sin disimulo.
—Sí, ya hueles muy bien —susurró cerca de mi oido y sentí que se me olvidó respirar, él me miró, aun estabamos muy cerca y yo solo me quedé sin encontrar mi voz, como si de repente el ambiente a nuestro alrededor hubiera cambiado a algo diferente; algo intenso.
Tocaron el tiembre sacandonos del transe a donde nos habiamos ido y entonces Nicolas se separó de mí para ir a la puerta.
Creo que por fin pude volver a respirar con normalidad.
—Mierda —susurró Nicolas despues de ver por el picaporte.
Me acerqué a él.
—¿Que paso? —pregunté.
Nicolas tomó una profunda respiración para decir:
—Mis padres.
Oh.