Narra Noa Nunca antes me había sentido tan poco, siento que valgo menos que la m****a. No recuerdo la hora en la que me quedé dormida, luego de bañarme y de limpiar mi entrepierna sucia de rastros de sangre, tallé mi piel para “borrar” algo que nunca se irá de mí. En medio de mis lágrimas y en el autodestruirme por sentir una conciencia sucia e inmoral, caí en un sueño profundo que me hizo perder hasta la noción del tiempo, abro mis ojos cuando la luz de mi habitación me incomoda. Por lo que me vi en la obligación de salir y de cubrir ante mis padres mi rostro avergonzado, con el temor que de que puedan notar algo de lo que ayer ha sucedido. —¿Estás bien cariño? —pregunta mi madre. —Sí, es que creo que voy a enfermar. —Debe ser ese trabajo, te has esforzado tanto que me da mucho orgul

