Narra Noa Una vez llego a casa me doy cuenta una vez más que mi madre me espera, creo que cada noche debo darle un abrazo lleno de muchas mentiras, aun me sigo cuestionando, pero de apoco acepto que no hay reversa, ya marqué mi meta por lo que no pienso detenerme en este momento. Con mis talones cansados y mis pantorrillas tensas, me voy a la cama, mirando hacia el techo pienso en cada momento del día de hoy, por dentro le hablo a Dios y le pido que me perdone por actuar en contra de los principios inculcados por mi familia. Le pido perdón por desobedecer a mis padres y obrar en mi propia voluntad, pero aun así le pido compasión por mí, que me cuide y que me proteja, porque esto no lo hago por una mala causa, con mis ojos cerrado una lagrima aparece para humedecer mis pestañas y desliza

