Al vernos fijo, de inmediato me suelto de su agarre y lo alejo de mí, Noah sonríe con esa suficiencia que suele tener, no me la creo que ahora yo le gusto, cuando él más que nadie sabe la manera en que mis ojos lo han visto. Como el hombre más egocéntrico del planeta entero, sé que en este momento no hago nada más que destilar rabia con la mirada, volteo para volver dentro y mi corazón se detiene al notar a Jema detrás de mí. Asombrada nos observa, aprieto mis puños tan fuertes que sé que mis nudillos se tornan blancos. –No quiero que vuelvas a venir a mi departamento, juro que la próxima vez que te vea aquí te echare de casa a punta de puñetazos en tu cara... –volteo y lo enfrento, Noah cruzado de brazos y con una sonrisa en sus labios. –Y lo digo muy enserio, eres repulsivo para mí, nun

