Capítulo 2; Parte 2: La noche en que te conocí y me enamore

1046 Palabras
Capítulo 2; Parte 2: La noche en que te conocí y me enamore Pov. Narrador  Camilo sin Alex solo era alguien sin esperanzas, Una persona destruida y controlada cuál títere por sus padres, sus padres eran estrictos a tal de punto de hacerlo colapsar, de sus cuerdas tiran cuando ellos querían algo de él, aunque él sabía que ellos se esforzaban, pero igual quería su tiempo como cualquier chico de su edad.  Sin darse cuenta él ya estaba siendo curado, herido y destruido por Alex, el amor hizo que no importara cuan herido estuviera él lo iba a amar.   Miraba a Alex como su navío, un navío que nunca se podría caer, embobado viéndolo cada vez que sus miradas se cruzaban, pero él sabía que sus sentimientos eran invisibles para Alex porque era él un cobarde para decirle lo que sentía hacia su enamorado.  Cuando el teñido miraba al castaño se volvió su ánimo para poder seguir viviendo, que solo cuando pensaba en él una sonrisa salía y su corazón latía más rápido, mientras su cara se volvía roja, pensando como sería el día en que pueda besarlo en los labios y darle su primer beso, en como seria decirle “Te amo” todos los días, en como aquella sonrisa que era para otro se volvía solo para él.   Alex estaba acostado bajo el gran árbol, la brisa hacía que sus cabellos castaños bailaran con ella, cuando sintió que alguien se sentó a su lado, abrió de a poco sus ojos mostrando el bello color de ellos fijando su vista en aquella persona.  —Hola, Alex —habló Lion sentado a su lado, invadiendo su espacio personal y haciendo que sus emociones florecieran—  —H-Hola —tartamudeo avergonzándose en el proceso y cubriendo su rostro con sus manos— puedo preguntar ¿Qué hace aquí?  —Solo vine a saludar —su sonrisa fue la última gota que hizo que el corazón de Alex se volviera loco, tan saltarín como si él fuera su misma adrenalina—  —Entiendo —un sonrojo invadió sus mejillas, sus orejas se colorearon de un color rojo, su voz salió más suave y tímida—  —Pero igual quiero preguntarte algo —la mano de Lion se dirigió a la mano de Alex, aquellas esperanzas que se habían esfumado el día en que le presentó a su novia volvieran como si fueran flores floreciendo tal primavera— ¿por qué estás enojado con Camilo? —volvieron a caer otra vez, haciendo que la opresión de su pecho volvieran junto con las ganas de llorar—  —Yo me tengo que ir —tomó apresuradamente su mochila, no quería estar más allí porque sabía que en cualquier momento sus lágrimas bajaban con el presente— —Alex espera —tomó el brazo del castaño cuando vio que se paró y ya estaba por irse— ¿por qué te colocas así?  “Porque no te das cuenta de que me haces ilusionarme y al rato me sigo destruyendo porque sé que nunca seré correspondido” —pensó Alex—  —Por nada, solo tengo que irme —Alex soltó intentando zafarse del agarre de Lion— por favor suéltame Lion  —No, no lo haré hasta que me respondas Jason —habló Lion sin saber todo lo que estaba sintiendo Alex en ese momento—  —Por favor, déjame ir, no te responderé —Alex intentaba soltarse con más fuerza, pero aun así no lo lograba— —Alex —alzó un poco la voz Lion— respóndeme, solo quiero saber por qué te comportas así —Lion hizo que Alex llorara, con valentía se dio la vuelta para confrontarlo—  —No, no te responderé porque no estoy peleado con él —habló entre llantos Alex, su vista se nubló por aquellas lágrimas y su voz se cortó para volverse un poco más grave de lo que era—  —¿Por qué?, él está siempre pendiente de ti y tú lo único que haces es hacerlo sentir mal —hablaba Lion viendo a Alex— —Quieres saber la verdad, pues te la diré —tomo fuerzas para hablar más alto— PORQUE ME GUSTAS, TÚ ERES EL QUE ME GUSTA, TÚ ERES LA PERSONA QUE YO AMO, PERO TU NUNCA TE DISTE CUENTA, ME LASTIMAS Y ES COMO SI NO TE DIERAS CUENTA DE NADA, ERES UN TONTO TENAZ CON TU NOVIA QUE NO TE DAS CUENTA DE LOS SENTIMIENTOS DE LOS DEMÁS! —grito Alex enojado con una mezcla de tristeza y vergüenza— Lion no supo qué decir con lo que había dicho Alex, por otra parte el castaño no sabía donde esconderse por haber liberado su secreto que juró esconder, por su bien y el bien del rubio, antes de que alguno dijera alguna palabra Alex salió corriendo, queriendo esconderse, no le importo saltarse las clases. Salió de la universidad, escuchó gritos detrás de su persona aun así no se detuvo, siguió corriendo, sin saber a donde ir, no quería nada en ese momento, algo lo detuvo, las arcadas, aquellas que vomitaba con los hermosos pétalos de tulipanes.   Para cuando se dio cuenta de donde estaba, se tiró al suelo, estaba tan lejos, había estado corriendo por horas, y más horas, que la noche ya estaba gobernando el cielo, mientras el sol desaparecía.  —AHHH —soltó un grito tomando su pecho, sabía que la enfermedad lo estaba destruyendo, sabía que iba a morir— La noche cayó, su celular no paraba de sonar, lo tomó con destemplanza para apagarlo y tirarlo a un lado suyo, sus brazos rodeaban sus piernas, miraba el mar venir e irse, lágrimas seguían saliendo, pero ahora sin algún sonido, la brisa helada hacía danzar sus cabellos mientras que hacía que todos sus problemas se marcharan en aquel momento.  —¡ALEX! —escucho un grito a sus espaldas, no quiso girar y mucho menos mirar quien era—  Solo sintió cuando alguien llegó por detrás de su espalda, por inercia escondió su cabeza entre sus brazos y piernas, para que aquella persona no lo viera llorar, todo era tan confuso, doloroso para el, pero tambien lo era para la persona que lo estaba abrazando en esos momentos.
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