El día siguiente, me desperté algo confusa. Me bañé y cambie, aún pensativa en todo lo que había pasado con Leandro. Suspiré, no sabía cómo enfrentar bien la situación en sí. El era mi amigo, ¿cómo afrontar todo?. Estaba en la universidad, pude ver a lo lejos caminando a Emmanuel. Me acerqué a paso apresurado, hasta que llegue a su altura. —¿Ya me persigues desde temprano? —preguntó divertido. —Estoy confundida. —¿Qué te anda pasando? —Mi amigo...el que vive conmigo, me confesó que le gustó. Emmanuel, se detuvo. Me miró y dijo: —¿Y a ti no te gusta? —quiso saber. —El es mi amigo desde hace muchos años. —¿Y?... ¿No lees historias?, la mayoría se enamora del mejor amigo. —No te veía en esa faceta de romántico empedernido —murmuré divertida. —Ya, búrlate ¿Por qué no le dices que l

