Estaba caminando en un paseo de comidas, que había llegado a la ciudad. Leandro me había insistido en venir, estábamos ambos caminando de un lado al otro recorriendo los puestos. Al llegar lo primero que pude ver: fue unos juegos para niños. —Mira los caballos —murmuró emocionado, él. —¿Quieres subir a uno?—dije divertida. —¿Quieres acompañarme con mi dulce corsel? —pregunta divertido. —No. Le sonreí , seguí caminando viendo los puestos. Me detuve en uno de tragos , mire las medidas de los vasos y compré uno grande. —¿Me convidaras? —murmuró divertido. —¿Por qué? —quise saber, sacándole la lengua. El se acercó a mi, puso su mano detrás de mi cintura: me quito la bombilla de la boca y bebió. —Problema resuelto —murmuró divertido. —¡Oye! —me alejé algo incómoda de sus brazos. Cam

