Después de aquel paseo, con Leandro las cosas se habían vuelto algo extrañas. Por una extraña razón, del cual no tenía comprensión acerca de la actitud que había tomado Leandro hacia mí. Estoy en pasado tres días de que habíamos ido a aquel paseo de comida; sin embargo el procura por todos los medios no tocarme. En parte lo entendía, sabía que no quería producirme ningún tipo de daño. Estábamos por cocinar, yo estaba lavando algunas ollas qué habian quedado del mediodía. Leandro estaba una distancia de 3 m, picando cebolla lejos de mí. Cuando antes la mayoría de las cosas lo hacía lo más pegado a mi posible. Suspiré y me puse a rememorar el momento en el que le conté toda la verdad. Hemos entrado a la casa en ese día, me senté en el sofá y él me acompañó enseguida. Su rostro era más b

