~Elena~ Estoy muy cansada, anoche casi no pude dormir, todo por estar pensando en esa estúpida ruleta. Al llegar a la escuela, rápido mire hacia todos lados, trataba de encontrar a Nahuel, pero no lo veía. —¿Todo bien, Elena? —preguntó Paola acercándose a mi. —No, la ruleta desapareció de mi casa, estoy completamente segura que Nahuel se la llevó —dijo molesta. —Ese maldito es un dolor de cabeza. Paola se quedó sorprendido, en realidad sólo quiero deshacerme de esa cosa, y jamás en la vida volver a nombrarla, no quiero saber que algún día esto sucedió. —Tal vez este adentro. Tiene razón, quizá Nahuel ya llegó, comenzamos a caminar hasta el edificio donde tenemos nuestra primera clase, estoy muy, pero muy molesta. —¡Hey! —gritó José acercándose a nosotras. —Chicas, no van a creer es

