Capítulo 6.

772 Palabras
Mi corazón estaba latiendo demasiado fuerte, hasta siento que saldrá de mi pecho, está cosa es mala. —¿Qué hacemos con ella? —preguntó José asustado. —Tenemos que llamar a la policía —mencionó Jane. —Hay que contarles todo sobre esa ruleta. Jane tiene razón, creo que es mejor decir la verdad, mire a Nahuel, el ya no tenía la ruleta en sus manos, quizá la dejo en el sótano. Me acerqué un poco a Mily, todo estuvo muy confuso, jamás creí que esa sería la muerte que causa la ruleta, aunque era algo obvio, tampoco es como que la ruleta iba a sacar un cuchillo e iba a matar. —Elena, ellos no pueden enterarse de la ruleta, creerán que estamos locos —dijo Juan asustado. —Y pensaran que nosotros lo hicimos. Juan tiene algo de razón, en este momento empezaron a venir a mi mente recuerdos sobre algunas películas, dónde por ser algo fuera de lo normal, eran los principales sospechosos. —Juan tiene razón chicos —dijo algo nerviosa. —No podemos dar a conocer la ruleta, no aún, lo mejor es que digamos que ella llegó y comenzó a actuar extraño, literal la verdad, solo omitiendo la ruleta. Todos se quedaron serios, todos estaban muy asustados, y más teniendo un cuerpo aquí en mi sala. —¡Dios mío! Todo es tu culpa Elena, me hubieras dicho —dijo Jane comenzando a llorar. —Me hubieras contado sobre esa cosa, así Mily no estaría muerta. —Bueno, tampoco es que la vayamos a extrañar mucho —dijo Paola riendo. —Es verdad Jane, tu amiga era muy odiosa, solo una chica queriendo llamar la atención, casi como tú —dije. Jane me miró mal, se dirigió al teléfono de la cocina y llamo a la policía. —Ellos vienen, y yo diré toda la verdad —dijo Jane molesta. Si Jane lo dice, estaremos en problemas, quizá hasta nos lleven al manicomio, ¡Dios no! Eso es horrible, esos lugares no son nada bonitos. —¿Que haremos con esa cosa? —preguntó Victoria. —De momento nada, la policía ya viene, no podemos actuar extraños, solo diremos lo que vimos. —Ire por mi mochila —dijo Nahuel alejandose de nosotros. Los demás también fueron por sus cosas, querían dejarme sola, pero no, no puedo hacer esto yo sola. Me duele demasiado ver a esa pobre chica en mi sala, es horrible la forma en la que murió. *** Estoy realmente mal, no solo por la muerte de Mily y César, algo sucede en mi  no pude dormir nada anoche, la policía comenzó a hacer demasiadas preguntas, pero no dijimos nada sobre esa cosa. Mire mi reloj, eran las 4 de la mañana, es el momento exacto para acabar con esa cosa. En verdad para estar bien, esa cosa tiene que desaparecer. Me levanté de la cama, lo más silenciosamente posible, pues no quería que nadie se diera cuenta, rápido camine hasta el sótano, dónde esa cosa estaba. Al prender la luz del sótano, no había rastro de la ruleta, fue cuando vino a mi mente el momento en el que Nahuel bajo solo. —¡Oh por Dios! —exclame. Nahuel la tomo, el está obsesionado, Nahuel tomo la maldita ruleta. Inmediatamente tomé mi celular y comencé a marcarle, estaba muy nerviosa, pues estando en manos de Nahuel, muchas cosas podían pasar. —Por favor Nahuel, tienes que responder. Estaba muy nerviosa, pero no respondió, mi corazón comenzó a latir demasiado rápido, tengo mucho miedo. Solo quiero que esto termine, ya no soporto más. Fui hasta mi habitación, me metí en mis sábanas, esperando poder quedarme dormida, ese idiota me va a escuchar, el no tiene derecho a llevarse esa cosa, es muy peligroso. *** Eso es, eres muy, muy hermosa ruleta, contigo tengo un gran y hermoso poder, puedo matar a quien se me antoje, tan solo tengo que tener su nombre, quizá podría poner a Justin Bieber, o tal vez a Taylor Swift. Pueden ser muchas mis víctimas, pero primero tengo algo mucho mejor planeado. Tomé el cuaderno que tenía en mi mochila, ese que tanto me gusta, que uso como mi diario personal, ahora tendré demasiadas cosas que contar. Tomé una pluma y comencé a escribir, Milena Palacios, quiero que te toque a ti, pero desgraciadamente esto tiene que ser a la suerte, así que más personas te acompañarán pequeña perra. Tomé otro trozo de papel, y comencé a escribir, Airam Aguilar, luego Pablo Gómez, Paola Marie, Elena Gilbert. Otro más, tengo tantos nombres que quiero poner, pero debo empezar por los bastardos enfermos que odio más. Eso es, también tu Nath Campos, ser la perra odiosa, te da la ventaja de que tu nombre este tres veces en está linda ruleta.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR