Siento como un leve destello de sol se posa sobre mi piel.
La verdad hacía tanto tiempo que no tenía esta sensación de calidez, bueno decir eso es algo completamente relativo, había sentido esta calidez hace un tiempo, la verdad pasó hace dos noches para ser sincero, sus brazos eran tan delgados y me llenaban de tanta vida, de tal sentimiento reconfortante que no querían nunca dejar de estar entre ellos.
Cuál era la razón de este sentimiento de calor, de familiaridad que sentí en aquellos brazos, en aquel pecho, en aquel corazón que me hacían sentir tan deseado y amado.
Me sentía rígido en aquella silla el espaldar era demasiado recto y a la vez sentía que una de las patas estaba floja, tal vez me caería en algún momento, pero por suerte no soy tan obeso más bien soy de contextura media la, verdad no lo sé, de cierta manera nunca me había preocupado por mi aspecto físico sino fue hace unos cuantos meses que decidí mejorar mi apariencia, tal vez solo verme un poco más joven y no tan desaliñado aunque a mi edad de 41 años eso ya era bastante normal.
Nunca me consideré un nombre que se dejaba llevar por el aspecto físico más bien siempre pensaba que lo más lindo de las personas estaban en su interior y las personas que tenían actitudes de mierda por algo eran feas, físicamente, pero esa idea salió de mi cabeza al conocer a esta persona, bueno decirle persona es algo completamente sobrevalorado para mí ella es una diosa, o tal vez la misma muerte, solamente sé que ella me sacó de un agujero en el que yo me creía estar hundido y perdido en lo más profundo de mis pensamientos y que nadie me sacaría de ahí, ya que estaba solo, y sí es normal que un hombre de 41 años que no tiene mi esposa, ni hija se sienta completamente solo, pero me bastaba anteriormente con la compañía de unos cuantos libros y una buena cena y una llamada ocasional a uno de mis ex compañeros de trabajo, pero ella apareció luciendo tan linda e inocente y al momento de que nuestros ojos se encontraron pude detallar que no necesariamente tienes que ser feo para ser una mala persona solamente se necesita saber esconder tu verdadera esencia bajo unos ojos bonitos, una piel maravillosa, y unos labios carnosos.
¡Oh querida! Ni siquiera puedo hablar de la inmensurable sensación que genera el interior de mi cuerpo al simplemente pensar en tocar tus mejillas rosadas o simplemente él fugaz recuerdo de ver como sobre tu cabello se posaban los delgados rayos de sol que se fugaban por mi ventana. Tú cabello se veía de un ámbar, tan espectacular que creía que simplemente estaba soñando, o que tú eras la mismísima emisaria de la muerte y me llevarías directamente al infierno de una buena vez.
¿Cuál fue mi pecado? a ver puesto o sinceramente haber pensado que era posible el que tú y yo estuviéramos juntos para siempre, nada pudo haber sido tan mentiroso e ingenuo de mi parte.
Escuche con gran facilidad como la puerta de caoba de la oficina es abierta, siento las pesadas pisadas del director, o del que solía ser un mentor, ahora sus ojos que el algún momento estaban tan llenos de orgullo y aire soñadores estaban envueltos en una inmensa incertidumbre y podría decir que hasta repulsión.
¿Crees que sinceramente me interesa tu mirada?
¿Crees que ya no he alcanzado la mayor de mis locuras?
Sinceramente no me interesa absolutamente nada de lo que tus insípidos ojos puedan decir de mí.
Una vez escuché a una dama de la noche decir algo que desde ese momento llamó mi atención yo tenía aproximadamente unos 13 años cuando la escuché decirlo pero en este momento mi cabeza sinceramente no está recordando tantos detalles, pero sí recuerdo que yo estaba en la acera de mi casa, una mujer se acercó a esta dama tan hermosa, le ha estampado una fuerte cachetada en su mejilla, la otra mujer que se veía bastante elegante parecía vocifera grandemente sobre ella y decirle ciertas cosas que no alcancé a escuchar, la verdad la hermosa chica de la noche estaba completamente tranquila y solamente sonreía hermosamente como si todo se tratara de un chiste, la dama elegante se fue y ella simplemente caminó moviendo hermosamente sus caderas con una habilidad innata, pasó al frente de mí un niño que observaba todo completamente sin entender nada y me dijo:
— No te preocupes, no me mires como si hubiera cometido un crimen, la verdad no me arrepiento de nada de lo que hice, y para que te conste y sepas en un futuro, no existe peor puta que la arrepentida.
Yo en ese momento no supe de lo que ella estaba hablando, tal vez estaba confundida porque mi cabello era extrañamente largo en ese momento, y pensaba que era una chica pero ese pensamiento me acompañó ciertos momentos de mi vida y entendí que las mujeres nunca se arrepentirían de las cosas malas que hacían, porque cada cosa estaba premeditada, y muchas veces ellas no cometían errores porque sabían exactamente qué hacer en cada situación.
Seguramente mi pequeña diosa pensaba cómo es posible que se me haya salido esta situación de las manos? Acaso no pensé en los posibles casos que habían que podrían pasar?
¡Claro que había pensado en todo eso!
La única diferencia es que mi diosa no le importaba absolutamente nada y a mí tampoco me importaba, solamente estaba tan consumido por el calor que emanaba su cuerpo, por las caricias de sus manos, y por los besos tan suaves que me que me provocanban sus labios, cada sensación me entumecia el cuerpo y sentía que simplemente ella podría darme todo.
No lo iba a perder simplemente por calentarme la cabeza en la simple pregunta:
¿Y si nos atrapan?
El verdadero peligro de todo esto éramos nosotros mismos.
Conocíamos los riesgos.
Y lo mejor de todo era que a ninguno nos importaba un carajo las consecuencias.