01: Venus.

1304 Palabras
Creo que cada momento importante nuestra vida es definido por ciertos eventos o momentos claves que son utilizados para poder definir una etapa en nuestra existencia, casos normales serían como en el lugar de las damas haber tenido su primer enamoramiento, en el caso de los hombres podríamos decir que ha sido como nuestra voz cambia de un excepcional alarido a una voz un poco más gruesa, también podría definirse en las mujeres el crecimiento de su busto y en nosotros la aparición de vellos faciales que en la mayoría de los hombres son más que unos cuantos folículos de cabello que no son nada relevantes en nuestra apariencia facial como en otros es un caso completamente diferente. Podría adelantarme a decir que uno de mis eventos que más logró definirme aparte de mi excepcional encuentro con aquella dama de la noche a los 12 años, fue en el momento que descubrí que amaba leer. No recuerdo exactamente el momento, pero recuerdo el libro que fue y la manera en que llegó a mí, en ese exacto momento no supe si estaba enamorado de aquellas palabras tan magníficas que se deslizaban a través de mis ojos, sentía que se encadenaban en mi pecho y se apoderaban de mi corazón, o si estaba realmente enamorado de la persona a la que vi con aquel libro en sus manos, en aquellas delicadas y pequeñas manos tan delgadas fue que vi a una chica, que en ese entonces presumo que era mayor que yo, o tal vez tendría mi misma edad pero nunca tuve el valor de preguntarle. Aquel espécimen femenino era absolutamente divino para mis ojos completamente vírgenes. Sí, decir a una edad de 13 años que viste a la mujer más hermosa del mundo, tal vez estuvieras exagerando y te llamarían loco, pero ante mis pupilas grises en aquel entonces fue ver a la mismísima Afrodita caer al mar directamente de los genitales de Urano, como en aquel relato griego en donde se dice que emergió de la espuma, una mujer la más hermosa de todas las mujeres y que cada una de las criaturas que la veían se sentían maravillados de aquella belleza sin igual. Aquella dama de aquel momento o podríamos decirle Venus que es el otro nombre que recibe Afrodita en la mitología romana, aquella linda Venus se parecía bastante a lo que podríamos decir está inspirado el diseño origina,l según los relatos y hechos de la mitología griega, una piel completamente blanca, labios rosados, una melena bastante larga y de un color bastante atrayente como lo es el cobrizo que irradiaban sus preciosos rizos, aunque desconozco si la verdadera Afrodita poseía pecas, mi Venus de aquel entonces tenía esa singularidad sobre su rostro, esparcidos como pequeñas estrellas sobre sus mejillas, sus orejas, su frente, y tal vez en alguna otra parte del cuerpo que estaría a la vista de un privilegiado chico que estuviera en sus estándares. Aunque solamente estuvo para mi vista en ese momento fue su preciosa cara repleta de pequeñas estrellas color café. Recuerdo haber estado en un parque, llevaba la compra que en aquel entonces mi tía me había pedido ir a buscar, llevaba una bolsa de pan francés para la merienda, lo cual ya se había hecho un hábito suyo. Aquella chica que estaba tranquilamente sobre una de las mesas del parque, traía unos auriculares de color n***o, y estaba completamente perdida en aquellas páginas que parecían nunca acabar. La preciosa Venus se encontraba a una distancia bastante considerable para poder detallarla de forma más descarada, si mi vista en ese entonces fuera como ahora tal vez hubiera visto dos colores, el rojo de su cabello y el color pálido de su piel. Aquella preciosa Venus ni siquiera se dio cuenta de que la estaba observando, sus ojos permanecían intactos sobre aquellas blancas páginas de aquel libro de portada roja, en el cual se veía el título en letras negras y grandes como si lo único que le importaba el autor era que se detallase el título y el creador de aquella obra y cada quien que estuviera cerca dijese lo que yo pensé esa pequeña Venus está leyendo “Drácula de Bram Stoker”. Me parecía extrañamente singular que aquella pequeña Venus estuviera leyendo algo que para mí era completamente desconocido, a pesar de que la portada era roja, no podía lograr observar ningún otro detalle sobre la portada. Aquel día simplemente me fui a casa y le pregunté a mi tía si la próxima vez que salía podría comprarme aquel libro, ella sin entender absolutamente nada del porque le había pedido un objeto que nunca había interesado en mi corta vida, hizo una mueca y simplemente asintió, al día siguiente fue a la librería y consiguió el mismo ejemplar que ella tenía. Por alguna razón no pude esperar mucho para que mis ojos se perdieran de igual manera que los suyos en aquellas páginas de las cuales emanaban palabras que casi nunca había escuchado, y ni me había imaginado que existían. Mis ojos parecían bailar a través de cada una de las líneas que contenían texto detallados sobre escenarios, momentos, sensaciones, y cientos de sentimientos. No tarde mucho en terminar aquellas magníficas páginas de literatura, así que al terminarlo fui nuevamente al parque con el libro en mano y me senté en alguna mesa en la cual me pudiera observar con bastante facilidad, me puse a releer ciertas cosas que me habían gustado, lo suficiente como para haberlas marcado y decidí tentar mi suerte a que aquella preciosa hija de Venus apareciera ese día. Como era de esperarse aquella preciosa señorita nunca apareció de nuevo, posiblemente se había dado cuenta de que un niño extraño la estaba observando leer y decidió no asistir de nuevo al parque. Le agradezco tanto a esa preciosa Venus por haberme mostrado el magnífico mundo de la literatura, ya que de ahí se decidió el destino que me hizo conocer a una diosa mucho más hermosa que Venus, aunque en cada una de las mitologías que conozco vagamente, Afrodita es la más hermosa. Yo inventaré una nueva diosa y le pondré tu nombre para que así puedas entender lo indescriptible que es tu belleza ante mis ojos indignos, ante mis palabras banales y ante mis sentidos inútiles. ¡Oh querida! siempre me logras que piense en como detallar tú pie,l tú silueta, con mis ojos ya manchados por otra diosas,fuiste otro evento que definió mi vida, no fuiste la primera lo cual agradezco inmensurablemente ya que te habría parecido decepcionante, aburrido, y sobre todo un joven virginal sin experiencia en las artes del amor. En estos momentos las cosas siempre están destinadas a pasar de alguna u otra forma. A pesar de que Venus fue mi primer momento esclarecedor, al momento que definió mi vida, tú serás el último y tal vez yo sea tu primer momento en el cual decidiste salir del molde el cuál decidirá gran parte de tu vida. Si nos vamos un poco más a algo de literatura clásica, siempre se habla de un Dios, en cada uno de estas lecturas o culturas, preferiblemente religiones. Sinceramente había dejado de creer tanto en esa supersticiones, desde hace unos cuantos años solamente pensaba que existía el bien y el mal, que cada uno se regía por lo mismo que cumplían sus acciones, por lo tanto yo no culpo a un Dios que fue malo conmigo, porque yo fui consciente de cada una de las cosas que hice, de cada uno de mis acciones, y de cada acto que me ha llevado a estar sentado en esta silla siendo juzgado por los demás que se dan aires de puros y buenos samaritanos, no me arrepiento de nada ya que eso me enseñó mi amiga de la noche.
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