SAMUEL Dejo besos en el cuerpo de mi futura y se ríe. —Arte, así nunca te voy a poner cachonda —me burlo. —Si me quieres cachonda, estuvieras haciendo otra cosa —suena cariñosa. —Tienes razón —le guiño el ojo y ella se ríe. Me dejo caer en la cama y acomodo a Ebba encima de mí, paso mi mano por su espalda desnuda sintiendo sus caricias en mi pecho. —Nunca pensé que me iba a casar con un americano —siento su sonrisa. —Y con uno muy guapo —le sigo el juego. —Si tú lo dices. — ¿Tenías planeado todo eso? —pregunto, ha pasado un mes desde la boda de Gala. —Lo tenía planeado para esta noche —dice, ahora disfrutamos de nuestro aniversario como novios. —Yo también —confieso riéndome—. Pero siempre tenía el anillo porque se podía presentar el momento adecuado. —Y más perfecto que en la

