Ver que en el tiempo de espera a que viniera a recoger a MARÍA, sucedió el prodigio para el cual se había estado preparando durante tanto tiempo. En su seno, EL ESPÍRITU DEL ALTÍSIMO, depositó la semilla del que luego sería JESÚS, o el MESÍAS. Fue de forma milagrosa, y sin haber conocido varón alguno, ni haber perdido su virginidad. De tal manera, que con una visita previa que se le hizo, de forma personal, para que no tuviera duda alguna, pues en la mente con la voz, a veces sucede que se tiene duda de las cosas que resultan tan extraordinarias, sucedió lo siguiente. Al término de un mes de la visita del Ángel, y de haber dado su SÍ, MARÍA empezó a experimentar cambios que para ella eran totalmente nuevos, y que hubiera ocasionado preocupación en su Alma, si su voz no le hubiera aconsej

