»Allí, cuando llegó arriba, la voz de su compañero le dijo, que se pusiera en oración, pues había llegado el momento de rendir cuentas al ALTÍSIMO. El muchacho, volvió a ponerse en aquella piedra en que lo hizo aquel primer día, y allí mismo quedó muerto, y su cuerpo cayó al mismo lugar, que había caído en aquella ocasión. Cuando se quiso levantar, vio que no tenía ninguna dificultad, pues era ya espíritu y el cuerpo quedaba tendido. Y vio a su compañero de tantos años, y juntos marcharon, y se pusieron a las plantas del Ángel que juzga a todos. Después el ALTÍSIMO, les dio la bienvenida. Al cabo de un rato le dijo JESÚS: ―MARÍA ¿tú crees que algún día yo podré tener un amigo que me ayude a llegar a ser servidor del ALTÍSIMO? ―Mira, le tienes, aunque aún no ha llegado el momento de que

