— Vamos, estarás bien—decía Carmen a cada rato. El problema, era que simplemente no quería estar bien, quería llorar y desgastarme, quería sufrirlo al fin sin que ella me esté diciendo que todo iba a ir bien. Nada iba a ser normal, mierda, me dejarlo en el altar, esperando simplemente a que todo vaya igual que antes, eso no es posible, ni siquiera de pensarlo. — No puedo estar bien y no puedo creer que aún no lo entiendas—mascullé—no te das cuenta de la gravedad del asunto, me dejaron en un puto altar, no le importó dejarme. Ella se quedó en silencio mientras me rascaba la cabeza con mucho cariño. — Debo ir a recoger mis cosas a su departamento, dejé algunos papeles importantes para que nos vayamos a la universidad, cosas personales y necesito hacerlo sola— le pedí ya que e

