Me despierto y estoy con dolor de cabeza, mierda, es realmente fuerte, no recuerdo casi nada. Voy por el pasillo, entonces me encuentro con Santiago, está tomando agua como si no hubiera más y necesitara acabársela él mismo. — ¿Estás bien? -le pregunto apoyándome en la encimera de la cocina. — Buenos días su majestad, tengo una resaca de mierda-responde él. Omito lo que ha dicho sobre su majestad y me centro en alcanzarle un vaso de vidrio alargado. — Toma mucha agua, ayudará… también me duele mucho la cabeza-le digo quejándome por el dolor embriagante. — ¿Quieres? -pregunta alcanzándome el vaso, asiento y me lo tomo seco. — Que buena borrachera-murmuro. Él no dice nada. — No deberías tomar tan seguido-me indica. — ¿Por qué? — ¡Pero si es su ma

