Es como si otra persona me poseyera en el sentido en que es como si me convirtiera en otra persona. En la versión mala de mi misma. En esa versión que no cualquiera quiere ver. Ni están listos para enfrentar. — Me provocaste—afirmé caminando a pasos lentos con una navaja en mi mano. Aproveché a hacer de las mías porque el lugar en donde Mario vivía era un completo desierto. No había habitantes al rededor, simplemente casas deshabitadas, como si fuera un pequeño barrio en el que no hubiera vida, excepto en aquella casa en la que residía nuestro nuevo integrante. Pero él sacó un arma de pronto, en cuanto vio que me acerqué a pasos rápidos. — ¿Estás asustado? —pregunté—no, mejor dicho, estás asustado—afirmé. Pero él no respondió nada, simplemente sacó el arma para apuntarme c

