Caos. Es lo que me definía. Lo que en ese momento sentía. En mi cabeza, en mi ser, imagino que también en mi mirada, porque Kavia me miraba con el ceño fruncido, con preocupación. Pero yo en cambio, no le hacía caso, no la tomaba en cuenta, no podía centrarme en ella más aún cuando me ha soltado esas palabras. Mi mente estaba hecha un lío y mi corazón lo sentía comprimido. Porque no todos los días descubres que tienes una amiga que resulta ser familia, claro, casual. Por mi mente pasaron diversos tipos de acontecimientos que sucedieron al lado de Carmen, las imágenes se venían a mi cabeza como si me estuvieran bombardeando por completo, como si me hubieran arrojado un balde de agua fría y no me hubiera preocupado por secarme al instante. Recordé las veces que pasábamos tiempo juntas, l

