Presiono el Sticker en el grupo de Sheinker, el grupo que tengo con los del equipo del juego. Guardo mi celular en el primer cajón y lo cierro. — Entonces has vuelto… Él se queda callado. Odio eso, que se quede callado cuando sabe que me desespera esa situación. Lo peor de todo esto es que Nicolás me conoce, o bueno, conoce la versión de mí en que decía que era una niña que se dejaba humillar. Incluso por él. — Has pagado una sesión, dime, ¿en qué te puedo ayudar? -le digo. Sí, me estoy haciendo la desentendida del por qué está aquí. Es obvio que necesita algo de mí, no soy estúpida. — He pagado doscientos dólares por hablar contigo, creo que podemos tener una conversación amena-murmura Nicolás. ¡¿Quién se cree que es?! ¡¿Conversación amena?! Opino que los doscie

