El Inicio De Una Guerra

1205 Palabras
El general Rid dio la orden de atacar por sorpresa a los mortales y acabar con ellos sin distinción alguna. El frío azotaba la ciudad y una oscuridad cubría por completo el cielo. Poco a poco aquellos soldados iban ocupando las calles de la ciudad de “Scarlet Wonder”. Los ciudadanos que aún se encontraban en las calles eran asesinados brutalmente por aquellos “hombres”. Tras tal acción el noticiero local alertó a toda la ciudadanía que se quedarán en casa puesto que estaban bajo ataqué; esto también llegó a los oídos del consejo y del presidente Erick que sin tardar un segundo más, dio luz verde al ataque militar para defender la ciudad. Policías y militares llegaban a las zonas de batalla y cerraban el paso a los invasores, pero quedaron sorprendidos al ver que sus únicas armas eran espadas. Confiados los militares y policías empezaron a disparar, pero sus adversarios sólo absorbían las balas sin sufrir daño alguno. Al igual por aire sobrevolaban helicópteros militares que disparaban a aquel ejército, pero así como caían los rivales, se volvían a levantar. De la nada los soldados de aquel ejército mostraron su verdadera cara. Antes los ojos incrédulos de los militares y oficiales los invasores se transformaron en bestias con enormes alas, colmillos, pequeños cuernos y un cambio radical de cuerpo y piel. Estas “criaruras” comenzaron a atacar a la resistencia militar sin complicación alguna. Los cuerpos de aquellos humanos caían uno tras otro, otros cuantos eran devorados por esas “criaturas”. En otras zonas de la ciudad el destino de todo aquel que se ponía en el camino enemigo era el mismo, ser asesinados sin ninguna piedad. Por otra parte, Emily observaba todo con gran horror y miedo, pero todo cambió cuando observó como un grupo de estos “seres” atacaban a una mujer que defendía a su hijo. Emily al ver esto se lanzó al ataqué para proteger al indefenso niño. — No dejaré que hagan más daño — Exclamó Emily con enojó. Las criaturas atacaron a Emily, pero esta no dudo en defenderse. A pesar de la superioridad numérica, ella logro contra restar la situación y derrotar a aquel grupo de monstruos salvando así la vida de aquel infante, mas no se puede decir lo mismo de aquella madre que dio su vida para salvar a su pequeño. Emily al ver el cuerpo sin vida de aquella mujer abrazó al pequeño y lo cargo para llevarlo a un lugar seguro. Mientras Emily se alejaba, el general Rid salía de su escondite y se acercaba lentamente al cuerpo inerte de aquella mujer. Se colocó frente al cuerpo y abrió su boca; de la boca de la mujer salía una especie de humo blanco seguido de una esfera brillante la cual entró por la boca del general Rid, esa esfera brillante era el alma de aquella mujer. Por otra parte, Erick se dirigía al “Tribunal” de la ciudad dentro de un auto blindado. Una vez ahí se reunió con miembros del consejo para discutir la solución a tal gran problema. — Escuchamos su solución presidente — Decía una mujer de cabello castaño. — Aún no hay solución a esto, tenemos que aguantar por el momento — Respondió Erick. — ¿Aguantar? ¿En serio? Sabíamos que no tenía lo... suficiente para ser un presidente — Agregó molesto uno de los ancianos del consejo. — ¿Tiene usted una mejor idea? Ni si quiera sabemos a qué nos enfrentamos — Respondió eufórico Erick. — ¡Esto es sencillo! — Exclamó otra mujer más adulta — El consejo aprobó el proyecto “Novus dies” — Agregó. — ¿De qué estúpido proyecto hablan? — Cuestionó Erick. — Tu padre aprobó y apoyo la creación de una bomba capaz de eliminar todo a su paso — Respondió el primer anciano. — Es un arma más potente que esa tal bomba nuclear — Agregó otro hombre de una edad aproximada de 38 años. — ¿Quieren explotar la ciudad? ¿Y las personas que habitan aquí? — Cuestionó molesto Erick. — Sólo se salvarán las personas capaces de pagar el boleto a la libertad — Agregó la mujer de cabello castaño. — ¿Quieren sacrificar vidas inocentes? — Cuestionó con enojó. — ¿Por qué no? No es la primera vez que se hace y recuerdo que usted, señor presidente, aprovechó el exterminio de la ciudad marginada para su proyecto — Respondió el primer anciano. — ¿A caso son importantes para usted unos simples números? — Preguntó la segunda mujer. — Nosotros optamos por alejarnos de la ciudad — Dijo el segundo hombre. — La bomba no se puede activar por alguno de nosotros ya que tu padre creo un mecanismo que sólo acepta una sola llave y está... dentro de ti — Agregó el primer anciano. — Si ustedes se quieren marchar, adelante. Yo me quedaré a defender a mi ciudad y si cae... yo caeré con ella — Respondió con seriedad. Los demás miembros del consejo salieron dejando sólo a Erick, sentando en aquella silla entregada por su padre. ¿Quizás la solución era esa? Explotar toda la ciudad o ¿Quizás había alguna otra? Fuera, en la ciudad todo era caos; gente inocente moría y aquel ejército tomaba más y más control sobre la ciudad. El ejército humano no podía controlar la situación, la alarma de emergencia sonó y varios aviones empezaron a despejar, llevando en su interior a las personas capaces de pagar su boleto a la libertad. Por su parte Emily seguía abriéndose camino mientras llevaba a aquel niño a una de las zonas seguras de la ciudad, un túnel que nadie conoce y que ella utilizaba en ocasiones para entrar a la ciudad sin ser descubierta. Todo esto lo veía el general Rid mientras esperaba el momento oportuno para seguir al paso dos del plan maestro de su rey. En el cielo, varios de los aviones donde la gente pudiente escapaba eran destruidos en su totalidad mientras que unos cuantos lograban escapar. El avión donde viajaban los 4 miembros del consejo despejó del aeropuerto y una vez en el aire fue rodeado por varias de las criaturas, y en un abrir y cerrar de ojos fue destruido. Erick era llevado a donde estaba la famosa bomba capaz de solucionar los problemas. Al llegar miro el enorme misil que transportaba el exterminio de su ciudad y frente a él sólo se encontraba un lector donde depositar la llave, pero... ¿Cuál llave? Ya que nadie sabía cómo activar semejante monstruo. Erick siguió investigando hasta que encontró una leyenda en la caja del lector que decía: “ Sólo las gotas llenas de lealtad me podrán activar, sólo el ADN del padre e hijo me harán despertar ”. Esto abrió la mente de Erick que, junto a lo dicho por los del consejo, la llave era nada más y nada menos que su sangre, pero aún no estaba listo para tomar esa decisión. Por su parte Emily estaba a punto de llegar al túnel cuando por fin el general Rid se mostró ante ella cerrandole el paso con una sonrisa forzada.
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