–Estás muy callada –Victoria le dio un pequeño empujón a Megan, las dos se encontraban en la salida del instituto, las prácticas de baloncesto habían terminado y esperaban a que sus padres pasarán por ellas –. Apenas si te diste cuenta de los errores. –Ya es problema de ustedes –respondió la morena. –¿Es por tu mamá? –curioseo la castaña –. Aún sigue saliendo con ese señor que no te agrada. –Nunca dije que no me agradará. –Siempre te quejas de él incluso más que de tu mamá –le recordó, Megan ignoró a su amiga, pero ella continuó –. Ro no quiere ver el juego, Ro se queja de mi sofá, Ro no habla conmigo, no puedo pedirle a Ro que me entrene. –¡Ya entendí! –¿Y qué pasó con Alex? –sonrió Victoria. –Él tiene una novia malvada de la que ocuparse. –¿Una novia como cruela? –Eso ser

