No puedo intentar nada ahora. Estoy totalmente rodeada. En el momento que dispare o trate de hacer algún movimiento en falso, ellos pueden abrir fuego. Lo mejor será ser obediente y esperar el momento adecuado. Al menos no estoy completamente desarmada. —Muy bien, tú ganas — solté el arma al suelo y yo misma le di con la pierna para alejarla de mí—. ¿Contento? —Por supuesto. Tomemos asiento. Por el momento el local está cerrado, así que podremos charlar con calma. —¿Charlar como viejos amigos o como enemigos? —Todo depende de ti y de la decisión que tomes. —No tienen que acercarse. Sé muy bien cómo sentarme— caminé despacio a la mesa y fue el mismo Manuel quien me agarró el hombro y me empujó sobre la mesa. —Nos levantamos agresivos hoy, ¿eh? ¿No te enseñaron a tratar a una dama? —T

