CALOR

1205 Palabras

Al menos ahora conozco una forma de hacerlo enojar. Comimos en silencio, aunque me tenía incómoda el hecho de que tan pronto terminó, puso los codos sobre la mesa y descansó la cabeza en sus nudillos, mirándome fijamente con una expresión muy tonta e irritante en su rostro. —¿Qué hay con esa estúpida sonrisa? ¿No tienes otro lugar a dónde mirar? —No — respondió automáticamente, como si hubiera sabido que le preguntaría—. ¿Hay algo malo en admirar a mi bella esposa? —Deja de usar ese término. En la oportunidad que tenga, pienso destruir esos dichosos papeles. —Podrás desaparecer el certificado, matar al juez, hacer una pataleta y halarte las greñas de la rabia, pero nada te hará borrar lo que pasamos y lo que sientes por mí, mamacita. Por más que trates de mentirte a ti misma y ocultar

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