Verónica. Al día siguiente del banquete donde el Ruso me pidió ser su esposa la nostalgia me invade porque realmente extraño mucho a mi tía María. La única madre que he tenido porque la biológica fue una perra integral. Mi sueño era que si un día me casara ella estaría presente. No sé podrá. Es que ni siquiera he podido hablar con ella. Ahí la nostalgia es más grande. Suspiro mirando la nieve caer lentamente apoyada en el marco de la ventana de mi habitación. La cual pronto dejará de ser mía para empezar a dormir con Pavel como esposos. No sé cuánto será la boda, no hemos tenido tiempo de hablar de nada más porque él se encuentra con mucho trabajo. También sé que ha tenido problemas con el consejo que está furioso porque me eligió a mí. A una extranjera. Cómo piensan que no ent

