20 de Noviembre de 2015 —No podemos seguir así Dominic, no es sano para ninguno de los dos. Estamos en un círculo vicioso donde tú me pegas y yo te perdono.— Su cara se contrajo cuando dije en voz alta y con todas las letras, lo que teníamos tiempo omitiendo: que me pegaba. — Busquemos ayuda. No podemos hacerlo solos Lex, por favor.— Sigue guardando distancia, y lo entiendo como una señal de respeto.— No te rindas ahora, en lo más difícil. No puedes rendirte, no es el comienzo del fin… Y eso es un golpe bajo, porque sabe que odio rendirme, que nunca me rajo a un reto o a un desafío. Y él ve la duda en mi rostro. Da un paso dubitativo hacia mí, y como no me aparto, da otros con más seguridad. En un instante está a mi lado y en un suspiro me tiene envuelta en sus brazos, con su lengua exp

