23 de Noviembre de 2015 Tengo poco menos de 36 horas detenida y sigo en el mismo cuarto. Mis papás no han podido llegar a la ciudad, pero me dieron una llamada con ellos donde solo pude llorar por quince minutos. No dije nada y no preguntaron tampoco. Solo se limitaron a darme palabras de aliento, recordarme lo mucho que me amaban y que pronto estarían a mi lado; y eso fue suficiente. En la primera noche me hicieron pruebas médicas forenses. Me midieron los golpes, me tomaron muestras bucales con hisopos, me examinaron cada centímetro de mi cuerpo incluyendo un examen ginecológico donde la doctora concluyó que existía “desgarramiento interno” lo que era cónsono con una violación. Me dieron medicamentos para todo tipo de dolores, cremas y ungüentos para los golpes, y una pastilla “de viola

