Una vez en casa de Julia, tanto Zeus como yo, nos instalamos en la habitación de invitados, al salir al salón, la vi sentada en el sofá mirando por la ventana bastante seria, me acerqué a ella — ¿En qué piensas?—cuestioné sentándome a su lado — Mañana por fin saldremos de dudas con respecto al embarazo—comentó soltando un largo suspiro— Si resulta que lo estoy… No sé qué hacer, quedármelo y criarlo, darlo en adopción, o simplemente… Abortar—nos quedamos calladas unos instantes, agarré su mano dándole un apretón — Elijas lo que elijas, yo te apoyaré—ella me miró un instante, para volver su vista a la ventana — No creo poder darlo en adopción, muchos niños no caen en buenos hogares, otros nunca son adoptados—comentó con pesar — Eso es cierto… Si decides quedártelo, yo te apoyaré, y lo

