El despacho quedó en completo silencio, miraba con una amplia sonrisa la puerta cerrada, no podía evitar sentir un gran triunfo sobre ella — Iré con ella para que me ponga al día de tu agenda—comenté caminando hacia la puerta Salí del despacho, ese sentimiento de triunfo aumentó al ver como metía sus pertenencias en una caja, al verme me dedicó una mirada de odio, sus ojos estaban rojos y un tanto acristalados — Te dije que no te acomodaras mucho en mi puesto—comenté con una sonrisa, la cual no podía, ni quería esconder — ¿Te sientes feliz porque ganaste esta batalla?—cuestionó tirando cosas en la caja, respiré hondo cruzándome de brazos acercándome despacio al escritorio — ¿Batalla?, cariño…Tú sola te montaste una película que jamás sucedió, ni sucederá, pero te diré lo que si pasar

