Rebusqué en sus bolsillos en busca de algún paquete de cigarrillos, cuando lo encontré saqué uno, me lo llevé a la boca y lo encendí, lo miraba fijamente, sudaba bastante, estaba pálido, tembloso, sus ojos húmedos, se podía apreciar el sufrimiento que estaba sintiendo, sonreí con sadismo sintiendo una gran satisfacción. — Vamos a hablar, de tío, a sobrino—comenté recostándome con los brazos cruzados— A pesar de hacerme una idea, quiero saberlo… ¿Cómo diablos te gastaste mis diez millones de dólares?—cuestioné mirándolo fijamente, su respiración era un poco acelerada — Viajé… Por todo el mundo… Compré un yate enorme… Mujeres hermosas, regalos para ellas… Pero, mi perdición, fue ir a las vegas… Hice todos tipos de apuestas, y cada vez… Sumas más grandes, cuando quise darme cuenta, no tenía

