A pesar de estar sujetándolo, cayó al suelo, lo miré en shock, tenía su mano en el abdomen en una de las heridas, pero de la otra brotaba la sangre — Fa… ¡Fabrizio!—exclamé mirándolo asustada, no sabía qué hacer, mis lágrimas no se hicieron esperar, Carlo se acercó rápidamente a nosotros, lo colocó bocarriba mirándolo nervioso — Hay que evitar que siga perdiendo sangre—dijo haciendo presión en una de las heridas— Daniela tienes que presionar la otra—no reaccione, me quede quieta observándolo sintiéndome en un trance— ¡Daniela reacciona!—gritó agarrándome de la mano haciendo que volviese en mí— Ayúdame no puedo tapar ambas solo—asentí agachándome, con las manos temblando las coloque sobre su otra herida — Hay que llamar a una ambulancia— — Mi hombre está en ello, tranquila, lo que debem

