Capítulo 5

949 Palabras
Aproveché estos días para cuidar de mi padre, le cocinaba, le leía y en especial lo que más le gusta es que le cante, no tengo una voz de cantante profesional pero lo hago con amor. Me desperté temprano hoy empezaba mi nuevo trabajo hoy empezaba lo que había planeado por tantos años, era hora y no puedo echarme para atrás. Me recogí el cabello, me puse un vestido rojo ajustado al cuerpo, dos dedos sobre la rodilla con un poco de transparencia en la espalda, mi maquillaje iba a ser atrevido me puse más de lo que normalmente me coloco, mi labial iba a hacer que mi boca gritara por ser devorada, me puse colonia y arregle mi bolso; ante todo quería mostrar la imagen de una mujer empoderada, segura y profesional. Estaba sumida en mis pensamientos, y un ruido hace que me gire, era mi papá, quien me observaba con lágrimas en los ojos. - El hombre que se fije en ti estará muy afortunado, se llevará a una muy buena mujer. ¡Ay papá! No seas exagerado. Además me casaré cuando tenga cincuenta años, por ahora me encargare de cumplir mis sueños y metas. - Hija, te casaras cuando tu corazón te lo diga, el muy terco dirá… es él no busques más, casate y dejemos que papá se cuide solo, él ya está muy grande y lo puede hacer, no quiere interferir en la felicidad de su hija. Tú no lo haces, además yo estoy feliz contigo no quiero abandonarte por ahí solo por irme con alguno. - Te lo mereces, y sé que encontrarás un compañero de vida que te complemente, que quiera que tú cumplas tus sueños y que te ayude a llegar al objetivo, y lo mismo tú hacia esa persona; eres honesta muy buena hija, y siempre quieres lo mejor para los demás y te admiro por eso. Le sonreí tímidamente, lo abrace y me quedé pensando en lo último que me dijo, eso cambiará en mi, y no quiero defraudarlo. ¡Gracias papá!. Bueno, si me quedo acá abrazándote llegaré tarde a mi primer día de trabajo y no quiero eso, ya sabes es un buen puesto buen salario. - Eh hija, nunca me dijiste el nombre de esa empresa me gustaría saberlo. Que exagerado, ya tengo 24 años y ya no soy una bebé. Mejor prometeme que no vas a intentar beber mientras que estás acá sólo en la casa recuerda que ya mañana vuelves a trabajar, y nuestro propósito es que el otro año tengamos casa para nosotros dos, y dejemos a Wendy solita, ya que ella necesita su espacio. Volteo sus ojos. - Te lo prometo hija. Cuidate y come. Salí y literal estaba que me comía las uñas de los nervios, tomé un taxi y me dirigí hasta mi nueva vida, mi nueva yo. Llegué con quince minutos de antelación, Wendy ya estaba en recepción, últimamente no se queda en la casa creo que debe ir a otro lado a encontrarse con su amigo, eso me hace sentir fatal. La saludo normal, no quiero que después lleguen a desquitarse contra ella. Llegué primero a recursos humanos, ahí me entregaron mi carnet y me dieron una pequeña inducción, luego subí a la última planta, acá solo estaba vicepresidencia y presidencia, cada uno con su respectiva secretaria y asistente. La secretaria de Andrew me mostró mi oficina, estaba a la misma distancia que la de ella, pero la diferencia eran las funciones, yo me encargaría de llevar su agenda, acompañarlo a reuniones y cualquier otra cosa que el jefe necesitará. Descargue mis cosas, y quise ser exageradamente entrometida, así que me levante fui a la cafetería y preparé un café para el jefe, él llega normalmente a las nueve, según lo que escuché es que tiene asuntos familiares que solucionar antes, me imagino que será estafar y robar a cualquiera; me saco de mis pensamientos y voy hasta la oficina de él, dejó su café bien presentado y al girarme para salir, choco con él, haciéndole caer a la silla y yo de torpe caí sobre él. Aunque mi otra yo sabía que era muy buena la jugada. - Señorita Jones ¿Qué hace en mi oficina sin mi permiso?, adicional levántese de encima mio. Disculpe, lo ayudo a ponerse en pie, aunque se que no es necesario pero creo que empecé mal y no puedo arruinarlo. Disculpe, no volverá a ocurrir. Solo quise tener un detalle con usted, por los días que me permitió quedarme con mi papá, le agradezco y con permiso. Tomó el café y giro para salir. - ¿A dónde lleva mi café? Mire la disculpó pero no se lleve el café, el no tiene la culpa. Y le agradezco el detalle pero no es su trabajo para estos temas está mi secretaria. Ahora retírese y trabaje. Salí de ahí, creo que lo hice mal, muy mal. No soy buena para coquetear, siempre he sido muy tímida, además creo que ni noto ajjj por Dios estoy hecha un ocho. Durante toda la mañana no me pidió nada, las juntas las canceló, no se como acercarme a él, cierro los ojos y recuerdo ese momento, no puedo sacarme su olor de mi cabeza. Reaccionó en sí cuando tocan la puerta y lo veo en el marco de esta. - Créame que no le pagó por dormir. Recoja sus cosas, tenemos un almuerzo con inversionistas. Luego salió y se fue, y yo cada vez lo hago más mal. No se que me paso hace un rato pero debo reaccionar y colocar los pies en la tierra. Tome mis cosas y salí tras de él.
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