Todavía me ardía el rostro a raíz de la bofetada que me diera mi madre. No había recibido un golpe con tanto gusto. Recién terminaba de sacarle los gases a Flor cuando Milagros entró a la habitación. –¿Se sabe algo de Mariana? –Le pregunté. –Papá quiere vernos en el comedor. No tenía buena cara, así que la seguí con Flor en brazos y llegamos al comedor donde mis hermanos ya saboreaban algo de la comida. –Siéntate. –Nos ordenó papá y casi de inmediato apareció Auxiliadora para rescatar a mi bebé. Tomé entonces asiento junto a Milagros y no me atreví a mirar a mamá. –Pablo y yo acabamos de llegar de ver a Chico. –papá suspiró profundo. –Ramiro fue encontrado culpable de matar a Mariano Ortega. –Me cubrí la boca. –No creo que puedan salvarlo de esta. A Chico le han retirado algunas conce

