La hora de la verdad

1651 Palabras

Caminé tanto por la habitación que temí hacerle un agujero al piso.         La discusión en la oficina de Chico no había terminado para cuando regresé a la casa. Como era una estúpida quise huir arriba pero después recordé a Flor en la cocina y fui por ella. Me temblaban las piernas y también las manos. Reynaldo insinuaba que me veía cediendo a los caprichos de Eugenio y por eso él se apartaba de mí. Porque estaba seguro de cuál era su lugar, creía que no era junto a mí. Por más que yo le asegurara, le jurara que lo amaba, que lo deseaba tanto que hasta quedaba sin aliento cuando lo encontraba y me miraba.         Seguí comiéndome lo poco que me quedaba de uñas, tardaba demasiado en devolver una respuesta. Quizás el doctor no estaba, tal vez tenía otros pacientes. ¿Y si no lo convencí

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