Estaba de acuerdo con el doctor Erasmo de mi idea era descabellada. Que una mentira dicha por el sonaría a verdad y que nadie lo conocía por mentiroso o embaucador. –De todas las personas que conozco, nunca hubiera imaginado que serías tú la que me propusiera algo semejante, Virginia. –Me dijo quitándose los lentes y secándose el sudor repentino. –de Milagros en un futuro tal vez, pero de ti…definitivamente no. Afortunadamente, a pesar de la vergüenzas que me producía solicitarle que mintiera a mi favor, el doctor nos e mostraba negativo. Me pidió explicaciones de lo que había ocurrido esa noche y se lo conté todo causándole gran consternación. –Sé qué estudio enfermería doctor, pero la realidad íntima supera cualquier teoría. –No me aclares tus otros encuentros por favor. con lo que m

