Mis ojos se abrieron lentamente con el eco de varias voces gritando. —Oh, Dios, se ha levantado —gimió una voz muy cerca mía. —¿Qué..? —balbuceé tratando de levantarme del suelo. Tenía la boca pastosa y un dolor insoportable en el cuello y la cabeza. —Levántate con cuidado —dijo la voz de Annice—. Estábamos preocupadas por ti, así que fuimos a encontrarte y te encontramos en el suelo tirada. Dejé que sus manos me sostuvieran mientras me ayudaba a sentarme. Todo mi cuerpo estaba entumecido y adolorido por los efectos del veneno. ¿Qué narices me había hecho? —Uno de los médicos viene en camino para revisar a Sasha, no tardaré en llegar —Jennifer se acercó a nosotras mientras guardaba su teléfono en el bolsillo de su pantalón. La atención de Annie se volvió hacia mí. —¿Crees que

