Después de esa rápida sesión de sexo en los baños de la cafetería de la empresa, salimos sigilosamente esperando no estuviera nadie por los alrededores. Y así fue, no había nadie que nos pudiera ver, si no, la vergüenza se hubiera apoderado de mi en un segundo. Obviamente Mark, tomo todo con una actitud divertida riéndose de mi rostro sonrojada desde que salimos de ahí. Caminamos a paso rápido hacía mi oficina para encerrarme en ella y hacer de cuenta que no estuvimos en un lugar público entregándonos a la pasión que nuestros cuerpos nos pedían. Dios mío, no puedo creer lo que acabo de hacer, pero ya esta, a lo hecho pecho. - Ya amor, tranquila...nadie nos vio - me tranquiliza Mark a lo que le doy un golpe en el hombro. - Eres una bestia insaciable, pero no me puedo quejar...me gu

