Veo como mi jefe sigue esperando por una respuesta mía y yo creo que me acabo de quedar mudo, no sale ninguna palabra de mi boca por más que la abro e intento decir cualquier cosa. Además de tener una cara de estúpido que seguramente haría reír a cualquier persona, incluso a mi. Los segundos pasan convirtiéndose en minutos, minutos que se me han hecho eternos, aunque creo que ya fui demasiado obvio al no decir nada. - Se-señor, yo...- me interrumpe dándome una pequeña risa en mi cara aue se supone intenta tranquilizarme pero sucede lo contrario y yo no se donde meterme. - Esta bien Mark, dime la verdad y no te preocupes por mi. Dime, te gusta mi hija? - pregunta nuevamente y yo asiento como idiota con la cabeza de forma frenética y lo que hago a continuación fue un vomito verbal que

