—Es un águila, empezó siendo un tatuaje inocente y terminó convirtiéndose en una condena —sonrío amargamente —el día en que me hice este tatuaje tenía que acompañar a una persona importante para mí a un sitio, claro que no creí que fuera la gran cosa así que le dije que iría y al final no lo hice, me importó más un estúpido tatuaje que ella, ese día en la tarde me dijeron que había muerto, había sufrido un accidente.
—¿Tomas el tatuaje como recordatorio? —asintió —lo que sea que haya pasado no fue tu culpa, tal vez nada hubiera cambiado si hubieras estado o no presente.
—Apuesto que las cosas serían diferentes y ella estaría viva.
—Debió ser una persona importante para ti.
—No imaginas cuanto, desde entonces cada vez que miro el tatuaje solo puedo pensar que fue mi culpa, yo debía estar ahí, yo pude haber hecho algo para evitarlo.
—Alex —puse mi mano sobre la suya —culparte no servirá de nada y créeme que no te ayudará, la persona a la que perdiste debió quererte, piensa que ella querría que siguieras adelante y no que estuvieras culpándote por lo que pasó, te entiendo, no es sencillo.
—¿Me entiendes?
No me miraba, podía entender por qué, este tema no es sencillo, quise ser honesta con él, de cualquier forma, no es el hijo de la competencia de mi padre y me siento cómoda en este momento con él, decirle no podría afectarme.
—Hace tiempo murió una persona que quería, mi hermano, fue en realidad un accidente y es una larga historia, el punto es que sufrí mucho al perderlo, la única persona que estuvo ahí para mí todo ese tiempo fue Gael, mis padres vivieron el duelo a su manera, un día fue como si las cosas regresaran a la normalidad, ya no llorábamos cada noche pensando en él, desafortunadamente para dejar de pensar tanto en él tuvimos que enfocar nuestra atención en otras cosas, mis padres en sus trabajos y yo en la escuela o en la diversión, a raíz de su muerte me ves salir cada fin de semana de fiesta, cada día prácticamente, lo que me importa es que no quiero estar sola en casa.
—Veo que Gael también te acompaña a las fiestas, son muy unidos ¿Cierto?
—Sí, es mi mejor amigo, me la paso bien con él así que cuando no estamos en una fiesta o estudiando como locos, nos quedamos en mi casa, vemos una película, platicamos, comemos juntos, los padres de Gael también tienen trabajo así que a veces se siente como si solo fuéramos él y yo.
—Siento mucho lo de tu hermano, pero tienes a Gael de tu lado, creo que eso te ha servido mucho.
—Sí, bastante, no sé en dónde estaría de no ser por él, es de las pocas personas que me soporta ¿Sabes?
—Dudo que alguna vez alguien llegue a hartarse de ti, Mia.
Avellana. Sus ojos son color avellana.
Durante el camino seguimos platicamos de cualquier cosa que se nos ocurría principalmente de la carrera ya que Alex y yo compartíamos la misma, es un chico muy inteligente de eso no tengo duda, aunque algo que me impactó fue que me dijo que estábamos juntos hace un año en alguna que otra materia, desafortunadamente su horario no era el mismo que el mío así que no lo noté en ese entonces. Recuerdo haberlo visto en alguna ocasión por el campus o cerca de la cafetería, quién diría que ahora nos encontrábamos en su carro de camino al hospital.
El auto avanzaba y frenaba y era un ciclo repetitivo, creí que se sentiría como una eternidad, pero el estar charlando con él resultó ser mejor de lo que creí. Al llegar Alex se estacionó y dijo que podía tomarme mi tiempo; él estaría allí esperándome, fue un gesto muy lindo el haberme traído, aunque me sentía culpable ya que gracias a mí perdió su clase de construcciones dos. Bajé del auto y subí las escaleras del hospital, caminé por el pasillo y ahí estaba mamá; días como hoy el trabajo no es tanto y a estas horas el personal a su cargo trabajaba en las terapias con los pacientes; me acerqué hacia ella y en cuanto dio la vuelta la abracé, con las actitudes que había tenido esperaba que me apartara de inmediato, pero no fue así, ella lo siguió como si nada hubiera pasado y de una manera tan dulce que sentía todo su amor transmitido con ese abrazo, solo ella sabía cómo hacerme sentir mejor, acarició mi cabello y lo acomodó detrás de mi oreja. A diferencia del resto de las personas ella supo disimular su preocupación al ver el estando en el que me encontraba.
—¿Qué te ocurrió en el labio? —preguntó amablemente.
Aunque sé que en el fondo se moría de la curiosidad y siendo mi madre, tendría ganas de regañarme por no tener más cuidado.
—Tropecé, soy un poco torpe supongo, ya sabes que no soy ni siquiera buena deportista.
—Eras terrible en deportes —soltó una carcajada y yo la seguí.
Esa era mi relación con mamá, buena y llena de bromas, no la de esta mañana con actitudes nefastas de mi parte. Amor, si pudiera definir con una palabra nuestra relación sería amor.
—Lo lamento tanto —hablé con la voz apagada —Hablé con Liam y él me explico todo, fui tan tonta al tratarte así hoy.
Lamento que sigas creyendo todo el show que ha montado mi padre.
—Shhh —me calló —No hay forma de cambiar lo que sucedió, pero siempre puedes tratar de corregir lo que sucede después.
—En serio lo siento tanto, no era yo, es solo que —no podía decirle la verdad —es solo que han sido días complicados y me he sentido bastante estresada, no es justo que te trate de esa manera, lo sé.
—Por supuesto que esa chica no eras tú, yo conozco a mi hija y sé quién es Mia Campbell, además aún eres joven.
—¿Y eso qué significa?
—Qué aún actúas como tal, no te culpo por molestarte, pero mentiste y tu padre tiene razón, todo fue por un muchacho.
Si tan solo supieras.
—Mamá —pronuncié suspirando esperando a que no apoyara a mi papá de nuevo
—Cielo no me molesta que quieras estar con él, pero la manera en que lo quiere hacer no es la correcta.
—¿Cómo pretendes que esté con él si me lo prohíbe papá?
—Déjame hablar con él ¿sí? Pero ¿te gusta Liam?
Interesante pregunta.
—No
—Entonces tu insistencia es ¿por qué…? —esperaba que le contestara
—Sí, bueno no, no sé apenas van unas cuantas semanas de clases sería patético que me gustará.
—¿Has escuchado del famoso amor a primera vista?
—Mamá he leído muchos libros en especial los de romance y no sé si eso exista.
—Tal vez si o tal vez no, quizá hasta que conoces una persona a fondo es cuando te enamoras, no hablo solo de su color favorito o en tu caso los libros que lee sino sus metas, miedos, la canción que alegra su día o su lugar favorito, quizá necesitas ver su alma.
—¿Cómo puedo hacer eso? —pregunte incrédula
—Mira a través de sus ojos como si fueras capaz de traspasar los filtros de su cuerpo, en el momento indicado sin importar las circunstancias, tu alma y la de él pueden ser una misma.
—Bronte.
—Uno de tus libros favoritos, piensa bien lo que sientes por el chico, quizá estás en el lugar equivocado o con la persona incorrecta.
Vi a lo lejos el auto de Alex.
—Puede ser.