12. Lo arruiné

1931 Palabras
Estaba cansada y honestamente seguía molesta por lo ocurrido ayer. Solamente me quedaba lidiar con mis padres quienes probablemente estarían en la cocina, no quiero imaginar lo insoportable que será el camino a la escuela con mi padre quién seguramente me estará hablando sobre lo importante que es la familia, el proyecto del hotel, la información, todo este tema empieza a ser pesado, parece que no sabe hablar de nada más, aunque ya me he mentalizado en que subiré al auto y escucharé otro sermón. —¿Mia? El desayuno está en la mesa cielo, ¿Qué tal dormiste? —preguntó mientras lavaba los cubiertos. —Bien, creo. —Oye respecto a lo de ayer yo no quería… —Déjalo así ¿Dónde está papá? —interrumpí lo que probablemente era una disculpa. —Se fue más temprano, tiene mucho trabajo, ya sabes que las cosas han estado tensas en la empresa y han estado recibiendo muchas obras. —Aja ¿el trabajo se llama no quiero llevar a Mia a la escuela? —Me queda de paso, lo sabes, yo te llevaré si quieres. —No descuida —mientras me levantaba de la mesa pasaba mi mochila por el hombro para dirigirme a la puerta —Tomaré un taxi, gracias. —Ni siquiera tocaste tu desayuno. —No tengo hambre, adiós. —Mia —alcancé a escucharla antes de que cerrara la puerta. Odio mentirte, mamá, en serio lo siento. Transcurrieron alrededor de diez minutos para que pasara un taxi, me subí cuando por fin encontré uno y había un poco de tráfico para mi suerte, llegué quince minutos antes de la hora que marca la escuela aún con todo el caos que era la carretera y aprovechando el tiempo que tenía fui a la cafetería para comprar un vaso de fruta, tenía hambre, aunque no demasiada. Todavía estaba sorprendida, el día en que recupero mi auto me lo quitan y no solo eso sino con celular incluido, no lo entiendo, ¿En serio es tan difícil dejarme ver a Liam? Me esfuerzo por complacerlos y tener buenas notas, aunque claro, mis padres dirían “es tu obligación” pero parece que nada es suficiente para ellos. “Busca lo mismo que tú: información” No podía sacarme las palabras de mi padre de la cabeza, me negaba a creer que era cierto. —Odio esto — dije en voz alta mientras las lágrimas caían por mis mejillas. Me sentía estresada, culpable ¿Qué clase de persona soy por estar haciendo esto? Seguí caminando cuando sentí que unas manos tocaron mis hombros, como sea Samantha juro que la golpearé. —Hey, Camp… —la mirada de Gael cambió completamente cuando me encontró llorando —Mia ¿qué tienes? —¿Tú qué crees? Me confiscaron mi auto, mi celular y probablemente mis salidas y todo ¿por qué? Por la estúpida obsesión de mi padre con John Anderson. Me sentía mejor después de sacarlo. —¿Por qué mentiste? —¿Bromeas? No me hubieran dejado salir con él claro está, pero eso no es lo importante, hay algo que tengo que decirte, es importante y ya no creo poder seguir callándomelo tanto tiempo. —Antes de que digas algo quiero decirte que en serio lo siento —agachó su cabeza. —No es tú culpa —limpié las lágrimas —es culpa de ese maldito proyecto. —¿Proyecto? —negó —como sea, quiero decirte que, en realidad, sí es mi culpa —¿Qué? —lo miré confundida. —No te vayas a enojar. La tristeza que sentía en ese momento comenzó a transformarse en ira, algo había hecho él y cuando me dice “No te vayas a enojar” es porque obviamente me voy a molestar. —Habla —pedí. —Ayer te quería llevar a casa entonces le pregunté a Sofía que si te había visto y me dijo que ya te habías ido y escuchó que le dijiste a Alex que le dijera a Luis que fuera con Liam para… —¡Al punto, Jones! —exclamé molesta mientras me cruzaba de brazos. —Sabía que te vería con Liam a las seis, quise detenerte de alguna manera, hay algo que no termina de convencerme aún con ese chico, empiezo a notar lo que tú decías, esa actitud extraña, la forma en la que te mira como si estuviera analizándote, pero te juro que no sabía que todo esto iba a suceder —agregó rápidamente. Después de todo, puede que mi padre tenga razón, Gael solo ha confirmado las sospechas que yo tenía. Sabía que tenía que largarme de ahí, de lo contrario terminaría golpeándolo en la cara y en estas circunstancias no parecía una mala idea; únicamente me quedé callada un rato, me di la vuelta y me fui, afortunadamente el día de hoy no compartía ninguna clase con él, pero con Liam sí. Geometría descriptiva tocaba a las doce y estoy segura de que no querría ni verme. El tiempo pasaba demasiado lento, evité a Gael a la hora del almuerzo y me enfoqué en terminar tareas pendientes. Por fin, después de largas horas de espera mi clase de construcciones tres, había terminado, ahora me dirigía a geometría y estaba muy nerviosa; sentía que el corazón se me saldría en cualquier momento. A lo lejos vi a un chico alto, cabello castaño con pantalón de mezclilla n***o y sudadera gris; pero lo que me confirmó que era Liam fue su maravillosa sonrisa, aquella que provocaba un hoyuelo sobre sus mejillas en su piel clara con un toque dorado, la cual observé mientras estaba de perfil. Corrí con todas las fuerzas que tenía y por fin lo alcancé. Pies, por favor no me fallen ahora, cualquier momento, menos ahora —¡Liam! —Hey, Mia ¿cómo estás? —No intentes fingir conmigo —hablé con la respiración agitada, necesitaba recuperar el aliento —No sé cuánto tiempo hayas estado esperándome y debes creer que soy una terrible persona —la cara de Liam me miraba confundido y eso me ponía aún más nerviosa ¿acaso creería que estoy loca? — ¿Sabes? Tu expresión no ayuda mucho, entiendo que estés molesto y tal vez me odies, pero… —Wow, Wow, no digas eso, ni siquiera lo pienses —interrumpió —Mia descuida, debí suponer que a tu padre no se le pasaría el enojo de un día para otro además tu mamá me envió un mensaje de tu celular diciendo que habías tenido un problema y que no podrías llegar. Fue entonces que tuve un flashback de la discusión de ayer, mamá había estado muy insistente en ser ella quien se quedará con el teléfono, mi padre no había puesto peros, de cualquier manera, el punto era quitármelo. Ahora entiendo que está mañana ella no intentaba disculparse, estoy segura que quería decirme lo que hizo, ¡Dios! Y yo que la traté tan mal solo por seguir la estúpida actuación con mi padre. —Carajo —pronuncié frotando mi frente —Debo arreglarlo, Liam ¿a qué hora tenemos literatura? —A las doce ¿por qué? —Te veré a esa hora —di la vuelta y comencé a correr, estaba pensando en tantas cosas que tropecé. ¿Acaso podía ser más torpe el día de hoy? Me levanté y me sacudí, había sido un golpe fuerte y no logré poner mis manos para amortiguar la caída, ahora me encontraba sucia, desesperada y con sangre en la boca, aunque claro, eso no me iba a detener, una vez que logré tranquilizarme un poco decidí que tenía que seguir corriendo si quería llegar a la puerta principal, pero alguien tomo mi brazo. ¡Diablos ¿ahora qué?! —Oye geometría queda hacia allá —Su cara fue distinta cuando me vio con claridad. —Vamos, Alex quita esa cara, he tenida bastante de esas miradas por un día ¿Qué? ¿tan raro es verme molesta, sucia y con sangre? —¿Algo? —parecía más una pregunta que una afirmación — ¿A dónde vas? —Lejos del instituto y tengo que irme ya. —Mia no tienes auto. —Tengo dinero y eso basta —la mirada de Alex era de duda, me miraba como si estuviera peleando con él mismo entre hacer o no algo. —Vamos. —¿Qué? ¿Cómo que vamos? —¿Tengo que ser más específico? Me tomó de la mano y comenzamos a caminar, no entendía lo que estaba pasando ni por qué me estaba ayudando. Llegamos a la entrada y nos encontramos con el guardia de seguridad. —Se siente mal la llevaré al médico. —Y se ve fatal —contestó el guardia —Gracias John también luces bien. —¡Ve con cuidado, Mia! —se escuchó como gritó mientras subía al auto de Alex. Lo puso en marcha y no entiendo cómo sucedieron las cosas para que llegará hasta este punto, ¿tan desesperada me veía? —Y bien ¿hacia dónde? —Al hospital de salud mental —Entiendo que estés un poquito chiflada, pero no es para tanto —comentó entre risas y obtuvo una sonrisa de mi parte junto con una mirada indignada — o qué ¿acaso irás por una simple cortada de labio? —Iré con mamá —contesté cabizbaja. —Oh — fue lo único que logró decir. El trabajo de mamá quedaba cerca, en carro como a diez minutos, pero para mi suerte el tráfico había incrementado, no exagero al decir que probablemente tardaríamos media hora. Genial, atrapados en el tráfico, lo único que le faltaba a este día para ser un completo desastre, creo que la suerte no está de mi lado el día de hoy. Alex tenía las manos en el volante, logré percatarme de un tatuaje en su brazo izquierdo, quería preguntarle que era, pero pensaría que soy demasiado entrometida. Se quedó callado un rato hasta que de la nada sonrió y soltó una pequeña risa por debajo. —¿Qué? —pregunté intrigada, Alex no reía por cualquier cosa, era algo reservado. —El hombre alto, moreno y fuerte que es nuestro guardia de seguridad ¿se llama John? Sí que eres sociable. —Es un don, creo. Tal vez me ayude a escapar algún día —Alex soltó una carcajada. —Vamos, Mia tú no eres así. —¿Qué? ¿no me crees capaz? Puedo ser ruda si quiero —fruncí mi ceño —¿Esa es tu cara de chica ruda? —enarcó una ceja. —Sí —dije obvia. —No te queda —río —No puedes ocultar quien eres y sé que no escaparías o dime ¿lo harías? —Sí —balbuceé —¿En serio? —Okey tal vez no —terminé dándole la razón —pero si se presentará la oportunidad… —dejé la frase en el aire. —Claro. Porque eres ruda —añadió mirándome. —Sí que soy ruda. —Por supuesto que lo eres. Sabía que no dejaría de molestarme, pero terminó aceptando que sí era ruda, aunque ni él mismo se lo creyera. —¿Puedo preguntarte algo? —Por supuesto, lo que quieras. —¿Qué tienes tatuado en el brazo? —noté que mi pregunta lo tensó —claro, si es que no es demasiado privado, no te sientas obligado a responder. Permaneció callado unos instantes por lo que creí que no me contaría nada, pero de pronto ya se encontraba hablando.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR