Gael no insistió en quedarse o en averiguar qué ocurría, dio media vuelta y salió de la casa, una mano detuvo la puerta antes de que se cerrara por completo, era la mano de mi madre, se veía cansada, pero eso no impedía que como de costumbre, entrara con una gran sonrisa, aquella que tanto la caracterizaba; esta desapareció cuando se topó con un esposo furioso y una hija asustada. No dijo nada.
La mirada llena de enojo de mi padre ahora estaba puesta sobre mí.
—No creo que hayas mentido para ver a Miranda, te ibas a ver con el hijo del idiota de Anderson ¿verdad?
—Yo…
—¡Ya no mientas, Mia! Carajo ¿no ves lo que está haciendo en ti? Me mentiste ¿y todo para qué? Para ver a un estúpido chico.
—¡Estoy harta de tu nefasta obsesión con el señor Anderson! Entiende, Liam no es su padre ¿por qué no puedes aceptarlo? Llegó a la empresa alguien mejor que tú.
—Las llaves —exigió estirando su mano.
—¿Qué?
Me guiñó un ojo, estaba actuando una vez más frente a mi madre, lástima que yo estaba diciendo las cosas muy en serio, claro que él no lo notó.
—Mientas vivas bajo mi techo me obedeces, ahora dame las llaves —estiró su mano.
Mi orgullo fue más grande y no puse las llaves sobre su mano si no que las aventé al sillón y comencé a subir las escaleras. No sabía qué pasaba por la mente de mi madre, honestamente creí que estaba ignorando todo y solo esperaba a que nuestra pequeña escena terminara, eso creí hasta que intervino.
—Mia, baja ahora —a diferencia de papá ella sonaba más calmada, hice caso y bajé de nuevo. — Quieres por fa…
—Y el celular —la interrumpió el hombre molesto.
—Debes estar bromeando —añadí.
Esto ya era excederse en la actuación.
—¡Dame el celular ahora, Mia! —exclamó mamá insistente.
Y lo peor es que mamá no fingía.
—¿Qué es esto una conspiración en mi contra?
—Obedece —exigió mi madre.
—Oigan no pueden hacer esto, demonios soy mayor de edad, ya no tengo diez —contraataqué.
Mi padre aún molesto abrió nuevamente la puerta.
—Mayor de edad ¿Eh? ¿Por qué no sales y enfrentas el mundo sola?
—Christian —susurró la mujer a su lado.
—No, Victoria, tu hija se cree muy capaz de sobrevivir afuera, vamos —señaló la puerta —Actúa como el adulto que dices ser o mejor aún, vete con Liam, pero no regreses.
Esto se estaba convirtiendo en esas escenas tan típicas de mis libros, salgo de la casa me voy con mi príncipe azul y vivimos felices para siempre, sin embargo; esto no era un libro y mucho menos uno con final feliz. Tenía tantos argumentos para responder a eso, pero era inútil, sabría lo que contestaría a cada uno de ellos, me acerqué a mamá y entregue mi teléfono, molesta.
Ya hablaré de esto con mi padre.
—¿Por qué se empeñan en controlar mi vida?
—Porque aun eres mi pequeña
Admito que sus palabras me descolocaron un poco.
—Ya crecí —suspiré —Ambos deberían entender eso —di media vuelta y subí las escaleras.
Me quedé en el cuarto un rato, tuve que bajar para cenar, apuesto a que mi madre percibía el ambiente tenso, pero mi padre y yo sabíamos que no era así, que todo era una simple actuación y lo entiendo, de decirle la verdad a mi madre ella se molestaría y puede que hasta termine convenciéndolo de que todo esto está mal, que no es correcto, pero no importaría, papá está empeñado en conseguir ese proyecto y yo también, si es lo que Spencer quería antes de morir, entonces así será.
—Cariño ¿Puedes dejarme un rato a solas con Mia?
—Por supuesto.
Mamá subió las escaleras y hasta que escuchamos que cerró la puerta de su cuarto, papá se acercó más a mí para seguir manteniendo ese aire de complicidad.
—Creo que lo has hecho muy bien, de no saber que era mentira todo esto te hubiera creído que estabas molesta conmigo.
Y lo estaba, pero ya da igual.
—No creo que sea justo que le ocultes esto a mamá, podrías intentar decírselo, menciónale a Spencer, quizá ella también quiera apoyarte.
—Sabemos como es tu madre, no estará de acuerdo.
—Yo tampoco sé si debería estar de acuerdo.
—Piensa lo feliz que se pondrá cuando le diga que el proyecto del hotel es mío, que al fin podremos cumplir lo que nuestro hijo tanto deseaba ¿Has pensando en eso?
—No —desvíe la mirada —pero apuesto a que mamá se pondrá feliz.
—Y lo que le sigue, recuerda que hacemos esto por nuestra familia, y nada
—Es más importante que la familia —completé y me levanté de la silla —lo sé, lo tengo en cuenta.
—Mia —me detuvo a los pocos pasos que di —hay algo que no entiendo, si estás siguiendo el plan al pie de la letra ¿Por qué me has mentido? ¿Es acaso una especie de estrategia?
—Sí, quería conseguir información a mi modo, es por eso que no te dije nada.
—Menos mal —suspiró aliviado —por un momento pensé que estabas sintiendo algo de verdad por Liam.
—¿Habría algo de malo en ello? Te importa que obtenga el diseño de su padre, la relación que yo mantenga con él es tema aparte.
También se levantó y se paró a mi lado acariciando mi cabeza.
—Oh, Mia, es sorprendente que sigas creyendo en esas cosas del amor, solo hay dos opciones, o Liam finge muy bien no saber lo que quieres obtener o
—¿O qué?
—O entonces tú eres más ingenua de lo que pensé al creer que Liam de verdad está contigo porque se siente atraído, busca lo mismo que tú: información.
Sin pronunciar nada más, subió las escaleras y yo me quedé ahí de pie, inmóvil, con una sola pregunta en mente ¿Liam sería capaz de hacerlo?