bc

Te odio

book_age18+
17
SEGUIR
1K
LEER
drama
comedia
humor
like
intro-logo
Descripción

Lili está acostumbrada a ser el centro de atención para todos, pero de pronto conoce a alguien que tal vez no la quiere cómo todos lo hacen...

chap-preview
Vista previa gratis
El comienzo...
Siempre he estado consciente de que no soy normal, pero en mi antigua escuela, me lo recordaban cada vez que me veían. Obviamente, no en mal sentido, sino que las chicas no me dejaban en paz, me proponían citas, relaciones e incluso sexo, pero no aceptaba y las rechazaba. Era muy popular, siendo nombrada la reina de la escuela, y de Bankook. Los chicos me envidiaban, las chicas me deseaban, y las que no, me admiraban. Me acabo de mudar a Corea, Seul. Soy una chica que ha tenido la vida fácil, por el trabajo de mis padres, soy multimillonaria. Aún así, opté por ir a una escuela humilde, así no tendría que ser la que tome la atención de mis compañeros, como en Bankook. O eso pensaba. -¡Hola!, soy Lili, y vengo de Tailandia. Me gustaría tener una buena amistad con todos ustedes, gracias.- Me presenté en mi primer día de clases. -Lili, ve y siéntate en la silla 32.- Habló la que será, mejor dicho, es ahora mi profesora. Asentí y me dirigí a ese lugar. Estaba al fondo junto a la ventana...y sola. O sea, había un banco al lado, pero estaba totalmente vacío. Al sentarme, acomodé todas mis cosas, sentía la mirada de todos mis compañeros, pero decidía ignorarlos. Nunca he sido la primera en iniciar una conversación, nunca tenía la oportunidad, ya que se me acercaban rápidamente, sin incluso enterarme de que había alguien a mi lado. -¡Hola!, soy Rosie, pero puedes llamarme Ross.- Dijo una de mis compañeras. Esta chica era hermosa. -Soy Lili, pero puedes llamarme...Lili.- Dije un poco sonrojada, al darme cuenta que no tenía ningún apodo. Rosé rió. -Lo sé, te acabas de presentar.- Me recordó. -Cierto...- Me sonrojé aún más. -Bueno, me tengo que ir, la profesora me ha estado viendo desde que vine hacia ti, ya que estamos en plena clase. -¿En serio? - Miré a mi profesora, que tenía cara de que ya estaba lista para regañarnos.- Es cierto, es mejor que te vayas. Mucho gusto hablar contigo. -Igualmente.- Se despedía. -Sí...-Susurré. Supe que sería diferente ésta vez. Solo no tengo que mostrar o decir mi "pequeño" secreto. Pequeño entre comillas, ya que era bastante grande. La voz de una irritada profesora me hizo salir de mi trance. Al parecer una chica había llegado tarde, extremadamente tarde, ya que habían pasado treinta minutos desde que comenzó la clase. -¡Que no se vuelva a repetir, señorita! - Hablaba con respeto, raro para ser una profesora. Es como si la chica tuviera más autoridad. -Sí, sí...- Respondía, sin ganas, aquella chica. -Vaya a sentarse.- Habló nuevamente la profesora, resignandose. Al parecer la chica hacía esto todo el tiempo, logrando aburrir a la pobre profesora. La joven miró directamente hacia mí. Sentí un escalofrío al ver los ojos gatunos de la hermosa mujer que me miraba. Veía como lentamente se acercaba a mí. Cada vez me ponía más nerviosa. -Veo que hay una intrusa en mi círculo de espacio personal.- Me dijo, muy fría y con desprecio. -Creo que es mutuo el pensamiento.- Respondí de la misma manera. -Veo que no sabes con quién hablas. -Creo que sí lo sé, hablo con una chica demasiado maleducada como para saludar antes de lanzar un vil comentario, ¿No? - Respondí con burla. - Tu sentido del humor está muy roto.- Giró sus ojos gatunos. -Lo mismo digo.- Respondí. Después de esa conversación poco agradable para ambas, nos quedamos en silencio hasta el toque de timbre. -¿Vamos? - Se acercó Rosie. -Sí.- Respondí, mientras miraba levemente a la antipática chica de pelo castaño. Tan pronto como hablé, muchas chicas se acercaron. -¡Hola, Lili! ¿Te han dicho que eres muy hermosa? - Habló una. -Sí. -¿Te interesan las chicas? - Habló otra. -No quiero responder eso. -¿Eso es un sí? - Habló otra diferente. -¡Hey, dejen de molestar a la teñida y déjenme pasar! - Dijo la castaña. -¡Sí, señorita! - Todas, inmediatamente hicieron un espacio amplio para que pasara. -Te tienen un respeto único, a pesar de ser tan descerebrada.- Hablé. -A ti te admiran demasiado para ser tan fea.- Se dió vuelta. -No creo que tus ojos piensen lo mismo, ya que me has estado mirando toda la clase.-Hablé nuevamente. -Será mejor que no me molestes, imbécil, porque no sabes con quién te estás metiendo.- Ella estaba lo suficientemente cerca para amenazarme, por lo cual sentía un poco de temor, pero por fuera no me inmutaba. -Tiene razón, Lili, vamos.- Habló Rosie, empujandome con delicadeza. -No quiero.- Le digo a Rosie, luego me dirigí nuevamente a la castaña.- La que no debe molestarme eres tú, pequeña arpía, mejor sería que no nos hablemos, ni nos dirijamos la mirada, así evitaremos todos los problemas. -¿Me tienes miedo, teñida? - Se acercaba aún más, podría decirse que desde otro ángulo pareciera que nos estuvieramos besando. -¿Miedo? - Reí con burla.- Solo quiero evitar problemas, no pienses mal. -Bien, creo que concuerdo contigo, no quiero ver tu horrenda cara cerca de mí otra vez, o verás lo que es el dolor.- Se alejaba lentamente, mientras yo no me perdí el momento en que aquella castaña miraba rápidamente mis labios. -El dolor se siente, querida.- Dije.- Hasta nunca. Me retiré con Rosie, segura de que esa castaña, que para mi mala suerte, era increíblemente hermosa, me miraba con odio. Aquella sonrisa de satisfacción no tardó en aparecer, ya que al voltear pude comprobar que lo que pensaba era cierto. Ella me miraba con odio, pero había un sentimiento indescriptible para mí, escondido tras esos ojos gatunos, el cual decidí ignorar. Me dí la vuelta nuevamente, luego de ver a otra chica, muy linda, que se acercaba a la morena para calmarla un poco. Pasé el receso con Rosie, mientras en algunas ocasiones veía pasar a esa morena de perfectas curvas. No entendía que es aquello que sentía, pero creía que no duraría mucho. -¿Quién es exactamente la morena?, ¿Porqué todos le temen?.- Le preguntaba a mi amiga, ya que ella tenía pintas de que sabía algo. -Es la hija del director, y la heredera de la empresa de Kim's company. Es hermosa y muy codiciada. -Ha de ser millonaria. ¿Por qué viene a esta escuela? -El director quiere que su hija aprenda a ser humilde, ya que ella es una chica muy...¿Cómo decirlo?...soberbia. -Ya veo...-Respondo, haciéndome una idea de qué tipo de persona es. -¿Por qué tanto interés?.- Alza una ceja. -Nada, realmente. -Te aconsejo que no te acerques a ella, es bastante odiosa. -Eso lo noté.- Ambas reímos. -Que bueno que tú no eres de esas estúpidas niñas ricas, ya sabes, la vida fácil, simplemente las detesto. -Sí, supongo... -¿Supones? -Digamos que soy como tú dices, humilde. - Que rara eres. - Sí...-Para mí, Rosie es una buena chica y no quiero su odio. - Bien... Luego de ignorar a la castaña todo el día, y evitar que todo el mundo se entere de que soy multimillonaria o que tengo un pequeño problema, me retiro de la escuela, decido llamar a mi chófer, y mientras estaba esperando, pude ver que llega una limusina, que no reconozco, y mientras observaba tratando de ver quien era exactamente, siento una palmada en la espalda. -¿Qué? - Miro hacia atrás, y ahí estaba la morena antipática, quien me ignora y llega hasta la limusina, y antes de subir me mira. -Te dije que no te metieras conmigo, tonta, soy una de las más ricas del país, y sería bueno que me sirvieras desde ahora, quiero una nueva exclava, ya que Rosie no me sirvió de mucho.- Ríe con burla. -¿Rosie? ¿Cómo te atreves a tratar así a la gente? ¡A nadie le importa si eres la más rica del país o del mundo!, ¡Eres una basura!, ¡No te acerques nunca más a Rosie o las verás conmigo! - Respondo, enfadada. -¿Tú? - Rió.- ¿Que podrías hacerme tú?, ¡Una pobretona como tú no merece ni siquiera mirarme! -Me mira con desprecio.- Mejor vete a tu casucha, o mejor dicho, a tu país, ¡Teñida! -¡Ríe mientras puedas, felina! -¿Felina? - Ríe con más burla.- Ni siquiera puedes insultarme, mejor me voy, antes de que se me pegue lo pobre. Dicho y hecho, cerró la puerta y se marchó. -¡Por Dios!, ¡Qué estúpida más arrogante! -Grité frustrada. Esperé hasta que llegó mi chófer, y como había le había ordenado, en un automóvil más casual, o normal para la gente. -Gracias, Tae.- Le dije a mi gran amigo y chofer. -De nada, señorita Lili. -Tae, puedes llamarme Lili, solamente. -Es mi trabajo. -Bien...- Cada vez me resignaba más a que mi amigo en sus horas de trabajo me llamara por mi nombre. Cuando llegué a mi casa [Mansión], me despojé de mis útiles, ropa y accesorios, me dí una buena ducha y fuí hasta el comedor. -Lili, hija.- Llamó mi madre. -Digame, madre. -Te voy a dar una información. -¿Que cosa? - Pregunté curiosa. -¿Te acuerdas de los empresarios de la colaboración? -No, madre. ¿Que empresarios?, Y ¿Que colaboración? - Respondí con educación. -Esos empresarios son unos de los más ricos del país, y tú padre quiere hacer un convenio con ellos, ya que Thaicool, una de nuestras empresas, necesita nuevas modas, y con una colaboración de ellos, vamos a lograr que sea más exitosa. -¿Más de lo que ya lo es? - Reí con gracia. -Sí, y para eso necesitamos la ayuda de ellos. -¿Que tiene que ver eso conmigo? - Pregunté. -Verás, ellos vienen a cenar hoy, y tienen una hija, creo que es de tu edad, y quiero que te lleves bien con ella. -Sí, madre, no tengo problema. -Bien, ve a ponerte el nuevo vestido, lo hicimos exclusivamente para ti. Ellos están por llegar. -Sí, madre. Me retiré y ya en mi cuarto me vistí con aquel vestido rojo, ajustado que se me veía altamente sexy, según yo. Un poco de maquillaje y estaba lista. Al bajar me encontré con unas voces, desconocidas, decidí preguntarle a mi sirvienta. -¿Quienes son? -Ellos son los invitados, señorita Lili. -¡Clarine, te he dicho que me llames Lili!. Eres parte de la familia. - Gracias, pero su padre me ha pedido que durante la cena actúe de sirvienta a jefes con ustedes. -Entiendo, quiere dar una buena impresión, aunque no le encuentro el problema. -Las ordenes de su padre no se pueden contradecir. -Lo sé, por desgracia. Después de charlar un poco con Clarine, ví que mi madre se presentó en la sala y me hacía señas de que fuera hacia ella. -Ésta es mi hermosa hija, Lili.- Le dijo a los empresarios. -Buenas tardes.- Hice una reverencia ante ellos. -¡Realmente hermosa! - Dice la que parecía ser la esposa del empresario. -Ella es mi hija Ruby.- Presentó el empresario. Quedé sorprendida mientras miraba a aquella chica de ojos felinos, que al parecer no se había dado cuenta de mi presencia. -Hola.- Contestó con notosos nervios y educación, aún sin mirarme. Ella, al mirar al frente sus ojos colapsaron con los mios. La chica estába sorprendida, obviamente, ya que sus ojos parecían salirse de su órbita. -Mucho gusto, Ruby.- Dije, con una sonrisa que guardaba burla. -Mucho gusto.- Dijo seria, aquella sorpresa no le había agradado para nada, evidentemente. -Lili, querida, muestrale la casa a la joven.- Dijo mi padre. -Sí, padre. Mientras caminaba, sentía unos pequeños pasos que me seguían, y al estar en el primer lugar que decidí mostrar, el jardín, lejos de la visión de las personas, la morena me sujetó del hombro y me dió vuelta bruscamente. -¡¿E-esto es un tipo de broma?! - Tartamudeaba de los nervios. -No lo es, querida.- Respondí con calma, mientras aprovechaba el shock de Ruby para ver su belleza. La chica es realmente bella, con ese vestido n***o ajustado y aros de argolla plateados. Un leve rubor en las mejillas y labios rojisos. -¡¡No puede ser!! - Respondía con rabia. -¿Que te parece mi casucha? - Preguntaba con ironía. -No intentes bromear ahora, teñida. -No creo que debas hablarme así, ¿O te olvidas quien soy? - Respondí, quería que probará un poco de su medicina. -¡Teñida!...bastarda - Susurró. -Aún tengo a mis padres, te los puedo presentar de nuevo, creo que no se han visto, ya que me dices bastarda. Y preferiría que me llamaras...ama Lili. -Ni en tus sueños, tonta.- Me miraba con rabia. -Pues entonces llámame Lili, no querrás que tus padres o los míos te oigan decirme "teñida". ¿O si? Suspiró y cerró sus hermosos ojos para respirar profundo. -Está bien, lo haré por mi empresa...comencemos de nuevo.- Eso me tomó por sorpresa, pero no lo demostré.- Soy Ruby Kim, hija de Jonh y Victoria Kim, dueños de Kim's company, junto con la escuela a la que asistimos. Mucho gusto.- Estiró su pequeña mano, queriendo estrecharlas, a lo cual acepté con gusto. -Soy Lili Manobal, hija de Souhyung y Cintein Manobal, dueños de Thaicool, Lili Princess, Manobal's imperio, y muchas más...- Acorté.- No creo que quieras saberlas todas. -Me sorprende que tus padres puedan manejar todas esas empresas.- Dijo. -No lo hacen, ellos tienen empleados y solo hacen papeleo. -No deben pasar mucho en casa.- Comentó y ví una pizca tristeza en sus ojos. -No lo hacen, pero tengo a mis sirvientas que son como parte de la familia.- Me sonrió, y puedo jurar que es la sonrisa más bella que he visto. -Mis padres tampoco pasan mucho en casa.- Y de nuevo pude ver esa tristeza invadiendo su mirada.- Mis empleados me odian. -Creo que se cuál es la razón.- Reí, pero al parecer no le agradó mucho mi comentario ya que frunció un poco su ceño.- No te enojes, es solo que no eres muy...humilde. -Tienes razón, pero ¿Que puedo hacer?, mis padres me criaron así. -Y por lo que tengo entendido, tratan de arreglarlo. -¿Como sabes eso? - Frunció nuevamente su ceño. Me puse nerviosa al darme cuenta de que había hablado de más. -Tengo que saber todo de la vida de aquellas personas que harán un convenio con una de nuestras empresas.- Obvié, lo cuál no era del todo mentira, ya que es mi tarea. Solo que esta vez no pude hacerlo ya que mi madre me avisó la misma tarde. -Sí, supongo.- Relajó su expresión.- Volviendo al tema, mis padres me cambiaron a esa mugrosa escuela de cuarta para que arregle mi comportamiento "egocéntrico y poco humilde".- Hizo comillas con sus dedos.- No creo que sea tan así, ya que he sido buena en algunas ocasiones. -¿Cómo cuales? - Pregunté curiosa. -Pues, el primer día en que asistí traté de seguir las órdenes de mi padre, intentando socializar con ellos.- Hice señas para que siguiera.- Pero luego de ver que sus únicas intenciones eran conseguir dinero y popularidad, me alejé. No es mi culpa que los mendigos esos estén tras mi dinero. Solo me hago respetar...-Podía ver que era sincera. Se notaba. Claramente ella tenía razón, y como ví que entramos en un periodo de cierta confianza, decidí preguntar aquello que me robaba la cordura. -¿Y que tiene que ver todo esto con Rosie?.- Ví que frunció un poco su ceño.- Si sigues haciendo eso, te quedará marcado.- Dije poniendo un dedo en su entreceja. -Rosie era una de mis mejores amigas.- Quitó mi mano con delicadeza.- Luego de unos sucesos que prefiero no comentar, dejámos esa amistad que se convirtió en odio.- Miró hacia el suelo. -Me interesa esta conversación, vamos a sentarnos.- Señalé una hamaca que estaba al final del jardín, detrás de unos árboles. -Bien, no tengo nada más que hacer, ya que me ordenaron estar contigo.- Me siguió el paso y nos acomodamos. Cada una con las piernas cruzadas.- Es incómodo con los vestidos.- Agregó. -Tienes razón.- Recordé que tenía unas pijamas que podría prestarle.- Vamos a mi cuarto para que te puedas cambiar y estar más cómoda. Después de todo me dijieron que te mostrara el lugar. -Mientras no intentes nada, Manobal.- Rió.- Pero luego tendré que cambiarme de nuevo, no quiero llevarme puesta tu pijama. Mi padre puede pensar que eres otra chica más.- Eso me hizo alzar una ceja en señal de confusión. Ella tapó su boca rápidamente, como si eso hiciera que se tragara las palabras antes dichas.- No has escuchado nada. -Si lo escuché, Kim.- Reí.- ¿Otra chica?, ¿A que te refieres? - Ella me ignoró y se levantó. -Vamos, no quiero seguir incómoda con este vestido. -Bien.- Sonreí, después de todo ese tema no debería tocarlo...aún.- Vamos. La guié hasta la habitación y cuando llegamos, abrí mi clóset para entregarle la pijama. -Louis Vuitton...- Susurró.- Ésto debe valer más que mi celular. -De hecho, no sé su precio, ya que está hecho exclusivamente para mí. -¿No está a la venta? - Negué.- Pues yo lo compraría. Debo admitir que es muy buen estilo. -Te lo regalo.- Abrió sus ojos y me miró sorprendida.- Tengo 12 más, iguales a ese.- Se sorprendió más. -Vaya, Manobal, cada vez me sorprendes más.- Sonrió.- Gracias. Asentí y tomé una de mis pijamas y me encerré en el baño. Luego de cambiarme, salí y la encontré con la pijama ya puesta. Se veía adorable, ya que soltó su cabello, que antes tenía en una cola, y la pijama un poco holgada causa de que soy unos centímetros más alta que ella. -Se nota que no es de mi talla.- Comentó, con una gran sonrisa, ¡Vaya a saber Dios porqué! - ¿Que miras, Manobal? -Nada...- Dije, y la verdad es que estaba sorprendida por tres razones...1, Se veía jodidamente adorable, 2, Su sonrisa es digna de enmarcar y ponerla en un maldito museo, y 3, algo en mi estómago cosquilleó.- Ahora que estámos más cómodas, sigamos con la conversación.- Me estiré en la cama he hice señas para que ella hiciera lo mismo, a lo cual me hizo caso. -Cierto...¿Que quieres saber? - Preguntó, se notaba por su tono de voz que no le gustaba ser interrogada. -¿Por qué no mejor me preguntas a mí? Digo, si es que quieres saber algo. -¡Sí!...digo, sí, claro.- Aseguró. -Con confianza.- Le dije. -¿Tienes hermanos? - Inició. -No, soy hija única. ¿Y tú? - Aprovecho de saber un poco más de ella, igualmente. -También. ¿Tienes pareja? - Esa pregunta me sorprendió, y creo que lo notó.- Si no quieres responder, no es necesario. -No, no tengo.- Respondí finalmente.- ¿Y tú? - Me intrigaba saber la respuesta. -No lo sé.- Eso llamó mi atención.- Averígualo, detective Manobal.- Rió.- Es broma, no tengo. -Ya veo...- Respondí con alivio...¿Alivio? -¿Eres virgen? - Preguntó. -Tal vez.- Quedó conforme con esa respuesta, al parecer.- ¿Y tú? -Tal vez.- Qué astuta.- ¿Orientación s****l? ¿Debería responder? ¿Puede jugarme en contra la respuesta? - Pregunté. -No...simplemente quiero saber. -Homo. -¿Homo? - Se sorprendió.- ¿Tus padres lo saben? - Asentí.- ¿Lo aceptan? - Asentí otra vez.- ¿No les juega en contra de su reputación? - Negué. -Prefieren mi felicidad.- Sonreí. -Ojalá mis padres pensaran lo mismo, pero no, ellos solo piensan es la reputación que debemos tener, y me prohiben que saque a la luz lo malditamente asquerosa lesbiana que soy.- Dijo con rabia. -No pienso que seas asquerosa.- Le dije.- Y creo que tú deberías pensar lo mismo.- Aseguré. -Claro que lo pienso, los que no lo hacen son los malditos cerrados de mentes que se hacen llamar mis padres. -Bueno, siempre hay oportunidad para cambiar.- Le acaricié la mejilla. Eso fué algo sorprendente para ambas, ya que mi cuerpo reaccionó solo, y es porque la ví tan pequeña y desprotegida, que sus ojos me gritaban pidiendo una muestra de afecto. Pero ella no se alejó, más bien, cerró los ojos y se dejó llevar por la calidez. -¿Tú lo crees? ¿Crees que mis padres llegarán a cambiar de opinión? - Me miró esperanzada. - Claro.- Dije, segura de mí misma. Ella aún no alejaba su mejilla de mi mano, y ni yo intentaba quitarla. Podía sentir una calidez especial en nosotras. Una conexión que me gustaba. Un toque a la puerta y al abrirse, nos hizo salir de nuestro mundo, para ver a un hombre altamente confundido. -¿Ruby?.- Dijo su padre.- Tenemos que irnos.- Afirmó, serio.- ¿Que son esas pintas?...¿Y tu vestido? - La reprendió. -Disculpa, padre. Estába hablando con mi amiga y decidimos ponernos algo más cómodo.- Me dijo amiga...pero algo me molestó en esa palabra.- Enseguida voy padre. -Señor Kim.- Hablé, haciendo que ambos me miraran y Ruby dejara de moverse.- ¿Ruby se puede quedar esta noche? Ambos se sorprendieron por mi comentario. -Señorita Lili.- Me miró.- ¿No ustedes se han conocido hace menos de 5 horas? ¿No sería raro que ambas sean tan amistosas? - Dijo aquel hombre. -No me mal entienda, señor Kim. Solo pido para que yo y Ruby podamos hablar de los negocios que conlleva este convenio.- Hablé.- Y nosotras somos compañeras de clases. -¿Compañeras? Disculpe, señorita, no estaba enterado. Claro que Ruby tiene permiso para quedarse. Como usted lo desee. -Bien. Disculpe, pero necesito que me aclare que es eso que sospechaba, señor.- Dije, ya que estaba segura de que su anterior comentario, era bastante homofobico. -Disculpeme usted, señorita. Lo que pasa es que mi hija...- Se detuvo un momento, dando a entender que le costaba decir eso.- Es de otra orientación s****l. -Padre...- El hombre la miró para que guardara silencio. -No le encuentro el problema.- Sonreí. -¿Es usted de las mismas? - Preguntó, con una mirada de desprecio. -No estoy obligada a responder...pero sí. Y si hay algo que le moleste, dígalo.- Dije seria. -Encuentro que es poco moral.- Aclaró. -Me gusta su sinceridad.- Respondí.- Pero debería cambiar esa forma de pensar, pues su hija sufre a causa de ese pensamiento.- Él miró rápidamente a Ruby, quien estaba sorprendida y me miraba como diciendo ¿Como se te ocurre decir eso? -¿Es eso cierto, Ruby?.- El hombre al parecer se veía afectado. -Padre- -Responde con la verdad, Ruby.- La interrumpió. -Sí, padre. Me lastíma que ustedes me desprecien de esa manera, quisiera que me aceptaran por lo que soy, así como los padres de Lili. Pero solo recibo comentarios poco agradable de parte de ustedes por mi sexualidad. -Hija...- Habló el padre.- Discúlpanos si te hicimos sentir mal, sabes que es por el bien de la empresa. -¿Es la empresa más importante que yo?- Podía ver los ojos llorosos de Ruby. -Claro que no, es para ti, todo lo que hacemos es para que tengas un buen futuro. -Disculpe la intromisión, pero la sexualidad de su hija no interviene en el bien de la empresa, y ya que el convenio que se realiza es con nosotros, no dude en que su reputación no será dañada. -Si es así, entonces, te mereces una disculpa, hija.- Habló.- Ruby, quizás no somos como los padres de la señorita Lili, pero quiero que sepas que de ahora en adelante, aceptamos todo de ti. -Padre...gracias.- Se abalanzó sobre él, llenándolo de besos en el rostro junto a un abrazo, repitiendo reiteradas veces la palabra Gracias. -Bien, sin más.- Cortó.- Me retiro, espero que pasen una buena noche juntas.- Y así fué como nos dejó en mi habitación, a solas. -Vaya padre el tuyo, ¿No? - Reí. -Gracias Lili.- Me sonrió.- No sé como lo hiciste, ni por qué lo hiciste, solo llevamos 1 día de conocernos y ya me solucionaste el problema que me ha hecho sufrir montones de veces, sin poder repararlo. Gracias. -Es raro que se un momento a otro, tengamos este nivel de confianza.- Agregué. -Cierto.- Sonrió.- Generalmente no confío en nadie, pero al parecer me hiciste cambiar de opinión, Manobal. -O quizás soy la excepción.- Sonreí. -Tal vez. Luego de charlar y conocernos un poco más, bajé a avisarle a Clarine que Ruby se quedaría. -Deberíamos dormir. ¿Quieres dormir aquí o en el cuarto de invitados? - Pregunté. -¿Puedo dormir aquí? - Preguntó, tímida, y sonrojada, algo raro. -Claro.- Sonreí, mientras abría la puerta. -¿A donde vas? - Preguntó. -Al cuarto de invitados, ya que tú dormirás aquí. -¿No dormirás conmigo? - Dijo, estába sonrojada y tomaba un extremo de mi pijama impidiendo alejarme. Se veía demasiado tierna como para decirle que no. -Si eso quieres.- Aseguré, cerré la puerta y nos acostamos en la gran cama King.- ¿Estás cómoda? - Dije dándole la espalda, en el otro extremo de la cama. -No...necesito que te acerques. Porfavor, abrázame.- Dijo bastante bajo, pero pude escucharla claramente. Siendo sinceros, eso me puso bastante nerviosa, pero igualmente asentí. Vamos, ¿Quién no haría lo mismo? Una chica que apenas conoces y la primera impresión no fué la mejor que digamos, y luego de unos sucesos la fuistes conociendo y descubriste que es muy interesante y no era como todos la conocen sino que es por culpa de lo que le ha pasado. Que ha sufrido bastante a causa de sus homofóbicos padres, pero lograste que se arreglaran, y que además la chica que es la mujer más jodidamente sexy e increíblemente tierna que hayas conocido, te hace sentir cosas extrañas en el estómago y te pide que duermas con ella, aceptas y luego viene con que te acurruques con ella....Y todo en el mismo día...esto es lo más loco que me ha pasado. La abracé por la espalda y con su calidez e increíblemente rico aroma, me quedé dormida.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Policía Encubierto

read
2.7K
bc

El Destino Del Dragón: Un Matrimonio Inevitable.

read
3.4K
bc

Mi sexy compañero de piso

read
2.0K
bc

El Príncipe y el Esclavo

read
22.1K
bc

Omega

read
100.4K
bc

Eres lo que deseo

read
4.7K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook