《Debemos valorar a las personas por lo que tienen en su interior》
Jack el destripador.
—Son conjeturas Richard, nada de esto es cierto si ellos mismos no confirman la historia.
Mi mente se iluminaba cada vez más en busca de respuestas. Era como si el puzzle estuviera allí, esperando a que lo encaje todo.
—Resse se entera que va a tener un hijo, y quizás Karl no lo acepta, o—alzo la mano como si hubiera hecho un gran descubrimiento—. O, Resee no quería que su niño naciera en medio de estos asesinatos, así que decide abandonarlo todo y marcharse lejos de ese club de locos.
—Pero sencillamente podía abortar—aporta Jimmy.
—Quizás amó a su hijo desde el vientre. Y no podía deshacerse de él, al fin y al cabo era su propia sangre.
—Tiene lógica, ya que un año después de que Resse huyó, sus padres fueron encontrados muertos dentro de su propia casa, cada uno ejecutados a sangre fría. El caso no se resolvió —aportó Sam
Peleé los ojos asintiendo con vehemencia
—¿Vez?
—Supongamos que todo ocurrió según esa línea cronológica que llevamos... ¿Por qué karl se casó y le hizo otro hijo a Resse?
—Pasó algo entre ellos, una estupidez, quizás a punto de descubrirlos. Una víctima escapó, alguien se dio cuenta, no se, no obstante, estoy convencido que algo sucedió entre ellos, de manera que tuvieron que separarse y buscar una fachada de inmediato. Y es ahí donde entra Susana y se mudan a Pensilvania—camino por toda la habitación, imaginandome todo como si se tratare de una película—. Viven con una pareja normal; Karl ha realizado sus sueños de tener una familia, y ahora una hija. Es padre, quiere ser ejemplar, no quiere repetir su misma historia, más los impulsos de matar lo atraen con cuerdas, con hilos muy finos que lo seducen ligeramente. Él se resiste, pelea contra ese monstruo que lo incita cada vez que ve a una mujer como blanco perfecto para atacarla, hasta que no se resiste, y mata a solas por primera vez.
Todo sale bien, nadie se da cuenta, lo ha hecho el solo y a vuelto a revivir la experiencia. Nadie sospecha de él, es casado, tiene una hija, es un hombre que la comunidad ama, es incapaz de hacer esas fechorías. Sabe que tiene que moverse, que no puede quedarse en un solo lugar o lo atraparan, así que viaja, y acecha por las noches a sus presas, hasta que llega a la cafetería y se encuentra con Resse.
Reese creyó que él no la reconocía, más se equivocó, frecuentaba el lugar porque su antigua integrante del grupo estaba allí. Supongamos que su amor floreció, y el equipo se volvió a reunir.
Jimmy estaba horrorizado al escuchar mi teoría.
—Otra vez estaban todos, más maduros, más experimentados—tomó la palabra Sam—. Volvían hacer los cuatros psicópatas, solo que había un problema: Resse tenía un hijo, que probablemente vio muchas cosas.
—Hijo que estaba aterrorizado por lo que su madre y todos los visitantes que llegaban a su casa hacían. Nadie los descubrió porque situaron un patrón para que la policía creyera que se trataba de un solo asesino, y no era así, habían más de uno—argumentó Jimmy.
—Hasta que Resse quedó embarazada de Anna, sin embargo, siguieron cometiendo los mismo crímenes hasta que uno de los integrantes los traicionó. Su hermano, Crish se revolcaba con su esposa, y se enteró de que Holly no era su hija si no de su hermano. Se sintió traicionado, y decide acabar con la vida de su mujer más no pudo con la de su familiar, así que le amputo las piernas.
—El asesinato de su mujer lo hizo parecer un robo, y el ataque hacia su hermano fue una amenaza directa. Ya todo se estaba saliendo de control, fue el principio de su decadencia—expresó Sam
—Ahora Holly estaba a manos de un asesino impulsado por el odio, entonces, llenaron ese lugar vacio con Holly. Hasta que Resse no estuvo de acuerdo porque comenzó a ver la cercanía entre Will y la niña—argumentó Jimmy bebiendose de un solo trago el café.
—Resse nuevamente queda en estado, y algo sucede entre Karl y ella que decide huir lejos con sus dos hijos. Luego, conoce a la familia Fuller y le entregan a la pequeña mientras se oculta. Hasta que llega el final.
—Si, la única conexión con los Meyer que tiene los Campbell es un amigo en común: Rodrigo Cardenas. Los Meyer lo habían acusado de abusar de sus hijas, y es cuando le pide a Karl para que mate a toda esta familia–explica Sam.
—Puedo ver a un Karl negándose. No es el patrón que tienen acostumbrado así que, accede por algún motivo que aún no sabemos y es cuando entras... tú Richard—Jimmy se me queda mirando —. Entras a la casa porque sabes que algo no está bien con Holly, así que decide investigarla y descubres todo, libera a la única superviviente de los Meyer y te llevas a Holly contigo. Karl sabe que ya no tiene escapatoria, además, tu le haz arrebatado lo único que tiene, así que Karl decide buscarte y matar a todos con quien se enfrenta.
Holly llega a casa de los Sullivan porque Will quizás se lo dijo, y Resse intenta luchar contra él, más termina muerta. Y desde entonces, no ha parado de buscar a sus hijos para aniquilarlos.
—¿Y si se trata de Rodrigo? ¿y si es él quien está de tras de esto?—digo enfadado.
—No lo sabemos a ciencia cierta, no sabemos si Rodrigo está confabulado con este asesino.
—¡Son amigos! puede ser que lo esté ayudando.
—¡No tenemos como demostrarlo Richard! hasta ahora solo hemos hecho conjeturas y no sabemos a ciencia cierta lo que sucedió—dijo Jimmy bebiendo más café.
Le doy una patada a la cama.
—¿Como es posible que la policía protegía a un maldito como ese?. ¿Que estamos haciendo? se supone que tenemos que proteger a las personas débiles de asesinos y abusadores como ellos. Hicimos un juramento de servir al pueblo, de socorrerlos y ¿que estamos haciendo?, exponiendolo a cazadores como Cardenas—expreso frustrado —. Ser policía es dar la vida incluso por los demás. Servir con orgullo y valor a las mujeres y niños que son maltratados, es buscar la verdad en medio de tanta oscuridad. ¿Desde cuándo este oficio ha ido en decadencia? ¿desde cuándo ahora protegemos a los p*******s, asesinos, y violadores que viven en casas lujosas con bonitos trajes y modales distinguidos? ¿desde cuándo nos volvimos tan miserables?
Me involucraba porque también tenía una placa, servía al país y soy parte de este oficio lleno de corrupción.
—De hecho, el padre de Rodrigo Cárdenas fue policía—soltó Sam para completar mi decepción.
Hago un gesto de desaprobación y frustración a la vez.
—Con razón, un padre que protege a su hijo así sea un asesino despreciable—me siento en la cama, veo la hora y son las cuatro de la mañana.
—Creo que deberíamos descansar un poco, yo creo que debemos volver con Will y confrontarlo, nos dirá algo—espetó Jimmy, asiento.
Sam apaga el computador y se lanza a la cama, al igual que Jimmy, yo estoy en la mismo, tratando de conciliar el sueño más no puedo, todo está revoloteando en mi cabeza y tan fresco como el rocío en la hierba.
Finalmente no puedo dormir, así que salgo a trotar, a correr un poco, a despejar mis pensamientos. Debía reconocer que Karl era listo, minucioso, y inteligente era la fortaleza de mi enemigo, sin embargo, también tenía una debilidad, una con nombre y apellido: Holly Campbell.
Conozco el pasado de mi enemigo, estoy en su tierra, su terreno, tengo a tres de sus hijos bajo mi poder, pero tú joya valiosa aún no Karl, y la conseguiré.
Seguí corriendo.
Esto es una guerra, y en medio de esta batalla uno de los dos va a morir. Mi próxima jugada será la información que tengo para usarlo a mi favor para conseguir a Holly.
Me detengo hasta llegar a mi casa. Le echo un vistazo por fuera y siento amargura, ira, rabia y un torbellino de emociones que revolotean como aves en mi corazón. El coraje se apodera de mi al recordar los fantasmas que hasta ahora me persiguen, a mi hermana que no tuvo la culpa de todo esto.
Te juro que te vengaré, te lo juro.
—¡Richard White!—me llama una mujer, volteo para mirarla. Es rubia, obesa, con ojos oscuros, y ropa deportiva.
—¿Si?
—¿No te acuerdas de mi?
No, no la recuerdo.
—Lo siento, pero no.
—Soy Elisa, estudiamos juntos. ¿Te acuerdas?
No.
—Si claro, si, si... ¿cómo has estado?—fingo que la conozco.
—Bien, no mejor que tu supongo. Te has vuelto un hombre muy guapo—me lanza una mirada lasciva que me estremece todo el cuerpo.
Le sonrió con picardía.
—Lastima que estabas tan enamorado de esa zanahoria.
Mi sonrisa se disipa.
—¿Holly?
—¡Quien más!. No tenías ojos para más nadie. Dime... ¿cómo está ella? es horrible lo que su padre hizo.
—Si, es horrible. Pero, no he vuelto a ver a Holly.
—¡Que pena!. En estos días la vi desde lejos, esta un poco cambiada, pero es ella.
Me alarmo, mi rostro es de sorpresa
—¿La viste?
—Si, estaba con un chico.
Frunzo el ceño.
—¿Que chico?
—Uno alto, ojos verdes, cabello oscuro desordenado, blanco, muy bien parecido.
Suelto un suspiro, es la misma descripción de Will. Jimmy tenía razón, su hermano sabe el paradero.
—Quería saludarla, pero me daba miedo, ya sabes, su padre era un asesino.
—Si, si...oye—trato de recordar su nombre.
—Elisa.
—Elisa—expreso emotivo—. Fue un placer volverte a ver, pero tengo que irme, has sido de mucha ayuda—escapo de ella dirigiendome al hotel como un corre camino.
Al llegar, corro a la habitación y abro la puerta de un solo golpe.
—Tienes razón, Will sabe donde está Holly, alguien los ha visto juntos.
A Sam y a Jimmy se les ilumina el rostro, así que no espero para bañarme, cambiarme y lavarme los dientes.
Jimmy conduce mientras hablo con Bob y Mónica por teléfono. Ella me dice palabras sucias por el auricular y el deseo de tocarla y tener por lo menos sexo telefónico se aumenta. Sin embargo, me controlo, estoy lo suficientemente enfocado en el caso que aparto los pensamientos impuros de mi mente.
(...)
–¡Llegamos!—exclama Jimmy. Con rapidez tocamos la puerta y Anna nos recibe.
—¿Que hacen aquí?—sale Will enojado a nuestro encuentro. Anna está asustada puedo ver como tiembla.
—Sabemos toda la verdad Will. Sabemos que sabes dónde está Holly. Alguien los ha pillado juntos—escupí con toda seguridad
Se queda callado, no parpadea.
—También sabemos que tu madre, Resee Sullivan, era parte de un club de psicópata junto a los hermanos Campbell y a Rodrigo Cardenas—expuso Jimmy.
Anna pela los ojos.
—¿Que?, no es cierto.
—Cuentaselo Will. Presenciaste muchos asesinatos—le reto Sam.
Will estaba inmóvil.
—¿De que estan hablando hermano? mi madre no era... no.
—¿Se lo cuentas tú o se lo cuento yo?—amenacé.
—¡Es suficiente! Anna no necesita saber todo esto.
—¿Es verdad?—se alteró la chiquilla.
—Anna escúchame—la sujeto por los hombros—. Nuestra madre nos amaba.
—¡Era una asesina!—gritó envuelta en lágrimas.
—Están en peligro —suelto —. Cárdenas ha estas alturas sabe de su paradero. Sabe que hablamos con ustedes.
El chico palideció.
—¡No puede ser!—gruñó golpeando la pared repetidas veces.
—Por eso tienes que decirme dónde está Holly, debemos protegerlos a todos—me acerco a Will—. Escuchame Will, lamento que la policía no haya hecho nada por ustedes pero piensa en Anna, si Rodrigo le informa a Karl de su paradero, no dudará en venir para aniquilarlos. Por favor, confía en nosotros.
Una lágrima rodó por los ojos verdes de Will.
—¿Donde está Holly?
—No puedo decírselo...—dijo en lágrimas.
Suspiro.
Me agarro la cabeza para mantenerme en calma.
—¿Donde coño ella está?—le ataca Jimmy, tomándolo por la camisa empujándolo contra la pared. Sam y yo nos ponemos en alerta—. Escúchame bien. La familia de mi amigo está con el monstruo de tu padre y necesitamos que ellas estén sanas y salvas.
El hombre sollozó.
—¿Que le harán a Holly? ¿se la entregarán?... ¿acaso no se dan cuenta? ¡La matará!
Anna se sentó en el mueble sin parar de llorar. Sam se incorporó a su lado y la abrazó.
—Lo dices así porque no es tu familia que esta en peligro—escupió exasperado Jimmy, soltando la camisa.
—Bien... calmados aquí todos—sugiero, para aliviar la tensión del ambiente.
—El tiempo se nos acaba Richard, quedan menos de cinco días.
—Lo sé Jimmy, pero Will nos llevará a la casa de Holly.
Él no respondió.
—¡Maldita sea!—le dió una patada al mueble.
En ese instante tocan la puerta. Todos nos vemos las cara.
—¿Esperan a alguien?—le pregunto a Will
Respirando hondo, niega con la cabeza.
—¿Y tú? —ahora miro a Anna.
Niega con la cabeza.
Jimmy y yo sacamos nuestro armamento, no sabemos quién está al otro lado de la puerta. Jimmy está a punto de girar de pomo no sin antes hacerme una seña.
Asiento, como prueba de que lo he entendido.
Gira el pomo y se abre la puerta.
Extiendo el arma que rápidamente la bajo cuando veo a una persona conocida frente a mi.
Lleva a Susie con un arma en la cabeza. La niña está asustada, temblando, envuelta en lágrimas. Todos estamos en shock.
—Bob... ¿qué haces aquí?
☆☆☆☆☆☆
Déjenme los comentarios.