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1319 Palabras
《Ahora sé, que la droga más fuerte de un ser humano, es otro ser humano Flor Salvador NARRA HOLLY Richard White se quitó su saco como el caballero que era para cubrir mi cuerpo. Él era mi príncipe azul, mi héroe que devolvió la esperanza a este corazón acelerado. Mi amor, solo mío. Él único que me amó y se quedó conmigo a pesar de conocer mis demonios. Temia por pensar así porque significaba una cosa: estaba jodidamente enamorada. Siempre estuve enamorada de el ojos azules, desde la primera vez que me robó un beso, que alumbró mi camino para hacerme sonreír cuando no había motivos. Él que al mirarme con un cuchillo en la mano me llevó a su casa para ayudarme. Quizás la oscuridad en todo este cuento fui yo, al ver aceptado irme con él cuando sabia que mi padre me buscaría y enfrentaría a todo aquel que le impidiera tenerme. Tal vez, crei que mi príncipe me rescataria de ese castillo embrujado matando a ese dragón, sin embargo, no tuve en cuenta que en esta historia encantada la villana fui yo. Y en ninguna historia el villano tiene un final feliz. Abracé a Susie a medida que todos los uniformados cuchicheaban entre ellos. Le había dicho todo lo que sucedió a Richard incluyendo lo de Anna. No aparte mis ojos en ningún momento de él, lo miraba embelesado con el corazón palpitante y las mariposas revoloteando mi estómago. 《Por ti iría hasta el mismísimo infierno》 Yo también Richard, por ti bajaría a todos los círculos del infierno par enfrentarme con el mismísimo satanás. —¡Hola!—alcé la mirada encontrándome con esos ojos juguetones de Sam. —Sam. —Estuvimos muy preocupados por ti—se agachó quedando al nive donde estaba sentada. —¿Enserio? Asintió. —Incluyendo él—señaló a Richard echándose a reír, igualmente hice lo mismo. —¡Gracias! —¿Por? —Por buscarme. —Oh, eras una damisela en peligro—lo miré curiosa. —No creo que sea una damisela. —Yo si lo creo. Holly, solo eres una niña asustada que ha pasado por momentos difíciles. Por muy "antisocial" que te llamen o te creas porque ayudaste a tu padre en algunas cosas... no te convierte en un ser ruin y despreciable. Una lagrimas cayó por mis mejillas. —Sam, gracias. Eres el único que ha sido amable y parlanchín conmigo. Quiero que sepas que lo aprecio mucho. Nunca tuve amigos en mi vida, no sé que es tener uno. —Ahora lo tienes. Yo soy tu amigo. Sonreí entre lágrimas. —Te traje algo de comida—dijo Jimmy, dándome un sándwich de jamón. —Gracias. —Una ambulancia está por llegar. Revisaran tus heridas. Asentí. —¿Me acompañas Sam?—inquirió, su colega asintió. Susie y yo comimos como si tuviéramos días sin comer. Cuando estás al borde de la muerte no hay nada más delicioso y placentero que un simple sándwich. Al rato, llegó una ambulancia donde examinaron a Susie y a mi. Tapaban las heridas de mi cuerpo desinfectandolas. Pero... ¿quién desinfectaba las heridas del alma? ¿cómo podíamos curar las hematomas del corazón? no lo sé No pasó tanto tiempo cuando nos llevaron a una casa grande, con miles de alarmas. Bob y Richard nos introdujeron a la misma dejándome observar las blancas paredes, los sofás y cuadros. —Te llevaré a tu habitación para que descanses —indicó Bob. Seguí sus pasos junto a Susie que se frotaba los ojos de cansancio. Abrió la puerta en una alcoba pequeña con una cama grande—. Llevare a Susie... —¡No! quiero que duerma conmigo—dije. —Esta bien. Buenas noches —Bob se retiró. Cerré la puerta dejando caer mi cuerpo en la cama. Quité mis zapatos, Susie hizo lo mismo y ambas nos acurrucamos en la calidas sábanas hasta quedarnos dormidas. NARRA BOBY Dejé a ambas pelirrojas en su alcoba. Verlas me recordaban a mi esposa e hija, en cierta forma, Holly y Susie eran el mismísimo reflejo de Rachel y Samy. Aún tenía el corazón destrozado, y con toda esta situación no había tenido tiempo ni cabeza para hacer un duelo. Aveces se me hacia imposible creer que los dos seres que había amado ya no estaban junto a mi. Me aferraba a los juguetes de Samy para no olvidarla, a menudo a los buenos recuerdos junto a Rachel. Dan dice que era normal que estuviera en la fase de negación; el no querer aceptar que ellas ya no están, que se han ido, que me han dejado solo con un profundo vacío. También el loquero de la unidad alega que en esta fase parece estar en un trance o tipo pesadilla la cual no logras asumir la gravedad de la pérdida. Quizás por eso no puedo llorar, porque no puedo aceptar que mis princesas se marchen, se vayan al cielo y dejen a este hombre moribundo. Ver a Holly de la mano con Susie es un retrato de que ellas están aquí físicamente. Caminé a la cocina, abriendo la heladera en busca de una cerveza. Una vez la obtuve en mis manos la destape dándole un largo sorbo, mientras que de mi bolsillo sacaba una pequeña foto de Samy y Rachel, últimamente la llevaba siempre conmigo. —¿Estas bien?—preguntó Richard. Asenti sin apartar la vista de la imagen. —Beberé contigo—mi amigo tomó una cerveza y se empinó en ella—¡Que día! —Si... ¡Que día!—repetí sus palabras. —¿Que dijeron del cuerpo de Anna Sullivan? —En efecto, esta muerta. Mañana podremos ir a verla al forense—habló Richard con sus ojos como mapache, hinchados y cansados. Bufé. —Tengo tantas preguntas. ¿Por qué el asesino no dejar que el oficial la matara? la tenía ahí, pudo haberla apuñalado con facilidad. —Es cierto. Quizás el asesino quiere matarla él mismo. —¿O protegerla Richard? Vamos, con lo de hoy según las cámaras que tenía el circo, no me quedan dudas de que su padre es el cazador. —A mi también. De alguna u otra forma la protegió. Algo huele mal aquí— dijo pensativo. —¿A caca? Richard se echó a reír. —Había un popodrilo en baño de visita. No sé quién sería el cochino que dejó su mierda aquí sin bajarla—expresó mi amigo con una risa. —Mierda, pero esta bien muerto el maldito que haya dejado su cagada aquí —me incorporé a esas carcajadas de Richard. Así eran las casas que eran prestadas o asignadas para ocultar a un testigo potencial. Antes de ser habitadas son visitadas por algunos policías para hacer desmadres. Hubo un minuto de silencio. —¿Has hablado con Mónica? —Si, pronto volverá. Cuando regrese quiero que ya esté caso este resuelto, pediré unas vacaciones para irme con ella. —¿A donde? —A una playa, no se. —Y... ¿Holly?—mencioné. —¿Que hay con ella? Hice un mohin con mis labios, torciendolos a un lado. —¿Sientes algo por ella?—esa pregunta fue un balde de agua fría. Su fisonomía era inexpresiva. Se dió un largo sorbo hasta terminarse la botella de un solo golpe. —No, ella es parte de mi pasado. Mónica es mi futuro. —¿Seguro? —Segurisimo—por más que Richars se mostrara convencido con respecto a Holly, sabia perfectamente que verla le había movido una serie de recuerdos en conjunto con sentimientos. Ahora, estábamos igual que al principio... El policía que oa secuestró no era más que un hombre resentido más no era el asesino. El cazador aún estaba suelto, entre nosotros, a la vista de todos. ☆☆☆☆☆ Leo sus comentarios... hoy subiré otro capítulo.
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