— Sí, ella es. La bruja es su mate, y Zack está demasiado terco. También está encaprichado por ella. Por más que traté, no lo logré, no pude convencerlo de que se desistiera de su idea absurda de que esa mujer es su mate. Karina, hay que hacer algo, ¿Cómo podremos romper ese vínculo que hay entre ellos para que luego no haya una guerra entre la manada y el aquelarre de brujas al que esa mujer pertenece? — preguntó Derek, en ese momento, no pretendía quitar la mirada del cielo, el cielo le estaba dando a él la tranquilidad que necesitaba para ayudarle a Zack a tomar sus mejores decisiones.
— Mm, es interesante tu pregunta, y para serte honesta, tengo la respuesta correcta. Ariel es una bruja, nuestro alfa escogió a una bruja como mate, como su pareja predestinada, por tanto, pienso que la única forma de obligarlos a separarse es que, en primer lugar, Ariel acepte rechazarlo para que se corte el vínculo, pero por el momento, no creo que lo haga, la vi muy convencida de haber tomado la decisión correcta de aceptar el amor de Zack.
Derek asintió, mirando a Karina con preocupación.
— ¿Qué sugieres que hagamos? ¿Asesinarla? No, Zack nos mataría si se entera de que fuimos los culpables. No nos dejaría ni marcharnos de la manada para ser unos miserables omegas. Nos mataría de inmediato como venganza, ya sabes muy bien como es él. Si no ve sangre, no descansará en paz. No quiero terminar así, tampoco quiero traicionar a mi mejor amigo solo porque no estoy de acuerdo con su relación — se quejó Derek.
Karina lo miró, sintiéndose segura de que lo que ella estaba planeando era lo mejor para la manada, y en un principio, Derek había aceptado ayudarla, ¿Cómo era posible que ahora no lo hiciera? ¿Qué le estaba haciendo cambiar de parecer? ¿El miedo a la muerte? ¡Era absurdo!
¡Había que vengarse de esas malditas brujas que querían adueñarse de su manada y de su alfa!
— ¡Derek! ¡No pienses así! ¡No estás ayudando en nada!
Derek estaba completamente confundido, perdido. No sabía qué decisión era la mejor en cuanto a la situación que él, Karina y el resto de los chicos de la manada se enfrentaban con la aceptación amorosa de Zack y su bruja.
¿Qué pasaría si las brujas del aquelarre se enteraran del amorío entre Ariel y Zack?
¿Qué pasaría si el esposo de Ariel (con el que aún seguían casados legalmente) se enteraba de lo que ella hacía a sus espaldas?
¿De qué tenía un amante?
Aquellas no serían preguntas sin respuestas, porque después de lo ocurrido entre Karina y Zack, con su rechazo s****l, evidentemente, ella quería vengarse de él. Ella sabía esa información acerca de Ariel, ¿Tenía algo de malo que todo saliera a la luz y que el destino se encargara de hacer su jugada a su conveniencia?
Karina se controló.
No quería enojarse más de lo que ella ya estaba por culpa de Zack. Ahora, tampoco quería perder su alianza con Derek, que sucedía únicamente por el lazo de Zack.
— Derek, por favor. No te retractes de ayudarme, necesito tu ayuda. Hay que alejar a esa mujer de la manada. ¡Esa relación no puede ser! — Karina ya sonaba como mujer en apuros — Tenemos información valiosa de ella que podemos usar en su contra.
— ¿A qué tipo de información te refieres?
— ¡Derek! ¿Qué carajos te pasa? ¡Presta atención!
Karina estaba comenzando a perder la paciencia.
De pronto, tuvieron que esconderse detrás de los troncos de los árboles más cercanos, porque en ese momento, el aquelarre de brujas de Lilith, del que formaba parte Ariel, estaba acercándose hacia ese punto del bosque. Aquellas brujan andaban vestidas iguales, como si fueran a hacer un rito de iniciación para invocar a satán, o a cualquier otro demonio de fuerza poderosa que dirigiera su iglesia de la noche.
Las brujas tenían puesto encima una túnica negra con capucha que cubría sus cabezas, que no dejaba ver sus rostros, pero Karina y Derek supieron que eran ellas por sus aromas, además de que sus cantos en otro idioma como si fueran susurros las habían delatado.
También, ¿Qué clase de persona normal vendría a un bosque en la madrugada y vestida de esa manera si no era para hacer cualquier cosa prohibida que no estuviera presente en su sano juicio?
Derek y Karina se miraron, pensando en lo mismo.
Telepáticamente, decidieron quedarse en sus escondites, no iban a salir huyendo, porque sabían que se trataba del aquelarre de brujas de Ariel, y evidentemente, si ellas estaban allí, Ariel iba con ellas.
Aquel quizás se trataba del rito de iniciación de Ariel como bruja en su aquelarre, era el rito de bienvenida a su nuevo mundo sobrenatural, y esa noche, finalmente, Karina y Derek serían testigos de todo. Evidentemente, no desaprovecharían esa oportunidad que la vida les ponía en su camino para saber lo que sucedería después.
El aquelarre de brujas se reunió en medio de ese punto del bosque, se posaron justo donde la luna llena de esa noche estaba iluminando más el cielo. Karina prestó toda la atención del mundo al evento, puesto que quería saber qué es lo que harían las brujas para iniciar el rito de bienvenida a su aquelarre para Ariel.
Fue así como ellas, dejaron ver sus rostros, pero no tan visibles como hubieran querido, porque la oscuridad de la noche era más fuerte como para no revelarlos a simple vista.
Una de las brujas se acercó a la mitad del círculo que las otras chicas habían formado entre ellas, aquella bruja era Lilith, era obvio, porque la bruja líder es quien se encargaba de mandar a sus brujas en los rituales debido a su experiencia de años con ellos.
Lilith se quedó quieta en su posición, las brujas dejaron de cantar cuando Ariel se acercó a quedar mirando de frente a su líder bruja. Lilith sacó una navaja del interior de su túnica, Ariel sacó ambas manos del interior de las mangas de su túnica, y sin quitarse las miradas de encima, Ariel permitió que Lilith le cortara las muñecas, ambas muñecas, con esas navajas.
Ariel no se quejó por el dolor, porque una cortada de cuchillo en las navajas era un golpe doloroso para cualquiera que lo viviera. Sin embargo, Ariel se contuvo, mostró resistencia ante su líder, no podía dejarse ver como una débil, tenía que soportarlo, además de que le quedarían esas marcas de su rito de iniciación de bruja marcadas de por vida en sus muñecas para recordarle siempre lo que era y lo que había tenido que hacer para ser parte de ello.
La primera prueba del aquelarre, la prueba de resistencia, de valentía, ha sido superada. Pero todavía faltaban dos pruebas más que se celebrarían después, y de las cuales, Ariel no aseguraba con certeza si las cumpliría o no.
El olor a sangre se apoderó de las narices débiles de los lobos que espiaban a escondidas de los ojos de las brujas en ese momento, y aunque quisieron irse de ese sitio para no seguir soportándolo, decidieron aguantarse, quedarse un poco más, solo porque ansiaban saber lo que seguía después de esa primera prueba, la segunda prueba los sorprendería aún más.