¿Derek imprimado?

1252 Palabras
— La segunda prueba es la fidelidad. A partir de este momento, nosotras seremos más que tu aquelarre, nosotras seremos tu familia, y, por tanto, no puedes traicionarnos, de lo contrario, serás vetada de nuestra casa, y una vez fuera de casa, no podrás volver a relacionarte con ninguna de nosotras. ¿Entendido? — dijo Lilith, hablando rudeza. Ariel solamente la miraba fijamente a los ojos, dándole a entender que estaba prestando atención a lo que ella decía, pero también asentía con la cabeza. Se sentía muy nerviosa de pensar en que lo que sea que fuera a decir, terminara por afectarle su paz y tranquilidad dentro de su nueva familia. Familia. Ella no quería perder la oportunidad de perder a su nueva familia. Una donde por fin la estaban recibiendo con agrado, en dónde sería útil y no sería una carga, y donde tampoco la despreciarían y la maltratarían como antes. En el aquelarre ella se sentía muy cómoda, pero, aquella segunda prueba le quedó resonando en la cabeza. ¿A qué se refería Lilith con traición? ¿Qué pasaría donde las brujas descubrieran que Ariel estaba metida en un nuevo amorío con el alfa de una de las manadas enemigas de las brujas? ¿Eso contaría como traición? Puede que sí. Puede que no. Nunca se sabe qué reacción tendrían las brujas cuando se trata de amor. Sobre todo, cuando se trata de amor prohibido. — Y la tercera prueba… — Lilith comenzó a decir, pero se detuvo antes de terminar la frase, parecía estar meditándolo antes de continuar, y prosiguió — La tercera prueba será que te mantengas alejada de las manadas de hombres lobos. Sobre todo, que te mantengas alejada de la manada de lunas de sangre que es la manada del alfa Zack. Ellos son nuestros más grandes enemigos, no podemos permitir que ninguna de nosotras tenga algún tipo de contacto con alguno de ellos. Si así sucede, significaría el destierro de nuestra casa y de nuestro aquelarre. ¿Te queda claro? Ariel se puso muy nerviosa. ¿Cómo era posible que su líder bruja la estuviera poniendo en esta difícil situación? ¿Cómo la estaba haciendo elegir entre el amor verdadero y su nueva familia? Lo que Ariel no sabía era que Karina y Derek, miembros de la manada de lobos de luna sangre, estaban espiando todo el ritual en ese momento, permanecían escondidos detrás de los troncos de los árboles que habían escogido antes para eso. Karina y Derek estaban en shock, escuchando todo con claridad. Y Karina casi que pretendía brincar de la emoción por lo que la líder bruja estaba haciendo en ese momento, porque así, podría continuar con la segunda parte de su plan. Contarle a Zack todo lo que sucedió esa noche y dejarlo que él solo tome la decisión más conveniente para su vida: aceptar el rechazo, así caiga en la depresión. Porque para eso estaría Karina, para consolarlo y convencerlo de que ella es la mate elegida y perfecta para él, nadie más. Una bruja cualquiera no iba a venir a quitarle su lugar dentro de la manada. — ¿Aceptas o no, Ariel? Te recuerdo que en el primer momento en donde rechaces nuestras pruebas, cualquiera de las tres, no importa que ya hayas aceptado las demás, quedarás desterrada de nuestro aquelarre para siempre, y aunque seas bruja, serás obligada a andar sola. Tampoco importa donde sea que estés, si encuentras otro aquelarre, ellos tampoco te aceptarán, quedarás vetada de todos los aquelarres de brujas que puedas encontrarte en tu camino — Lilith estaba bastante intensa con la situación, pretendiendo presionar a su bruja a tomar las decisiones correctas para su vida. Lilith sabía lo que sucedía entre Ariel y Zack. Los había visto llegar juntos al pueblo cuando ella decidió seguir a Ariel al momento de escaparse, y con eso, Lilith supo que ambos se traían algo entre manos, y no es que este tipo de rito de bienvenida entre brujas a una nueva integrante a su aquelarre fuera a ser obligatorio de hacer cada que encontraran a una bruja nueva y la quisieran hacer parte de la familia fuera a ser cierto, porque en realidad no lo era. Todo había sido un simple plan para amarrar a Ariel y así obligarla a quedarse con ellas y no tomar las peores decisiones para su vida. Lilith solo quería salvarla de terminar siendo la mujer de un alfa de hombres lobos. Ariel merecía enamorarse de un brujo, alguien de su mismo linaje. — Sí, de acuerdo. Acepto todas las pruebas — finalmente respondió. Las demás brujas que sabían que todo esto del ritual de bienvenida era una farsa para amarrar a Ariel a ellas, creían que todo iba a terminar siendo un desastre, y que, finalmente, regresarían a la normalidad, que no tendrían por qué soportar que otra bruja quiera hacerse de lista y ganarse la amistad de su líder para conseguir una familia nueva que ya estaba completa, se decepcionaron al darse cuenta de que Ariel estaba de acuerdo con todas las pruebas falsas, que las había aceptado a cada una y que al final se había quedado dentro de su aquelarre. Lo triste de la historia era saber que todas las brujas del aquelarre de Lilith, la única que realmente apreciaba a Ariel, era ella, Lilith. Las demás brujas, únicamente, fingían su cariño hacia ella por no formar problemas entre el aquelarre, y no meterse en problemas con Lilith. El ritual terminó. Las brujas regresaron a casa. Ariel estaba perdida en sus pensamientos mientras caminaba detrás de su líder bruja. Cuando se fueron, Derek y Karina se fueron corriendo de allí, alejándose de ese punto del bosque para poder hablar entre ellos con tranquilidad y con seguridad de que ninguna de esas brujas los escucharían. Al momento de saber que estaban solos, Karina explotó de la emoción, así como nunca antes había hecho. Incluso abrazó a Derek. Derek correspondió su abrazo, y cuando se separaron, una extraña sensación recorrió sus cuerpos. Ambos se pusieron nerviosos, pero decidieron negarlo, había otra cuestión más importante que esto en juego. — ¡No puedo creerlo! ¡Hemos salvado a la manada sin tanto esfuerzo! Ahora, sí, Zack será mío. Nadie me lo quitará, y podré ser su mate elegida después de todo — Karina celebró. Derek quería celebrar también, pero se limitó a sonreír falsamente, porque lo que menos quería ahora era molestar a Karina con su actitud, además de que estaba sintiéndose muy raro después del abrazo que se dieron entre ambos. — Lo sé, ahora si podrás ser su mate, así como tanto lo has deseado… — dijo Derek, quería sonar más feliz por ella, porque lo estaba, pero le fue imposible hacerlo. Karina sonreía mucho, y para él se veía preciosa cuando lo hacía, y apenas ahora vino a notarlo a pesa de tanto tiempo de ser compañeros de manada. — ¿Está todo bien? Te noto distraído — preguntó Karina con preocupación al ver el cambio de humor tan repentino de Derek por la situación. — No te preocupes, estoy bien. ¿Vamos a la mansión? No quiero llegar allá y que Zack nos descubra que hemos estado por fuera sin su permiso y para cuando no podíamos hacerlo. Sin más, Karina asintió porque Derek tenía razón, donde Zack los descubra por fuera de casa, para cuando no tenían su permiso de hacerlo, se meterían en problemas, y en este momento, era mejor no hacerlo.
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